España reiteró en Naciones Unidas su respaldo a una solución
negociada al conflicto del Sahara Occidental, incluido el derecho a
la autodeterminación del pueblo saharaui, reporta Prensa Latina.
La postura de Madrid fue expresada por la vicepresidenta primera
del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, en
declaraciones a la prensa luego de una entrevista con el secretario
general de la ONU, Ban Ki-Moon.
Estamos por un arreglo pacífico, a través del diálogo y bajo la
égida de Naciones Unidas, dijo la alta funcionaria, quien incluyó en
esas conversaciones el derecho a la autodeterminación de ese
territorio ocupado por Marruecos.
Se trata de un conflicto que ya lleva mucho tiempo y queremos
dejar bien clara la postura de España por una solución pacífica con
el liderazgo de la organización mundial, insistió.
Fernández de la Vega también aceptó la inclusión de los asuntos
de los derechos humanos en las conversaciones sobre el Sahara
Occidental.
Las declaraciones de la vicepresidenta española tienen lugar días
antes de una reunión del Consejo de Seguridad que debe decidir sobre
la eventual extensión por un año de Misión de la ONU para el
Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO).
Ese órgano discutirá el próximo jueves un informe de Ban Ki-Moon
que insta a Marruecos y al Frente Polisario a reanudar negociaciones
de buena fe y sin condiciones previas.
El texto exhorta a las partes en conflicto a demostrar voluntad
política para conversar sobre los temas de fondo y asegurar el éxito
de las negociaciones y reclama imaginación y creatividad para poder
avanzar.
El informe reconoce que las reuniones informales celebradas entre
el Frente Polisario y Marruecos en agosto de 2009 y febrero de 2010
no provocaron cambios en las cuestiones sustantivas básicas.
El viernes pasado Ban Ki-Moon se reunió aquí con el secretario
general del Polisario, Mohamed Abdelaziz, ante quien abogó por un
arreglo que conduzca a la autodeterminación del pueblo saharaui,
como establecen varias resoluciones de la ONU.
La MINURSO está desplegada en el Sahara Occidental desde
septiembre de 1991 para vigilar el alto el fuego entre Marruecos y
el Frente Polisario.