El
presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, aseveró que el
proceso de integración que impulsa hace parte de un movimiento que
reescribe la historia de América Latina y el Caribe, reporta Prensa
Latina.
En Bahía (estado brasileño), en 2008, por primer vez en 200 años
las naciones latinoamericanas y caribeñas nos reunimos con una
agenda propia, sin tutelas externas, afirmó Lula en la apertura de
la primera Cumbre Brasil-CARICOM (Comunidad del Caribe), que se
desarrolla en el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería.
Recordó que hace dos meses, en México, creamos la Comunidad de
los Estados Latinoamericanos y Caribeños con la certeza de que
problemas comunes exigen soluciones compartidas.
En este proceso de integración, prosiguió, tenemos como espejo a
la CARICOM, que ha sabido actuar como bloque cohesionado y
disciplinado, y la comunidad conoce su fuerza, pues son 17 millones
de caribeños, con un Producto Interno Bruto de 80 mil millones de
dólares.
La CARICOM, indicó, representa el 44 por ciento de los votos en
la Organización de Estados Americanos (OEA) y el siete por ciento de
los asientos en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Por
ello, sentenció, al fortalecer nuestra alianza, forjamos posiciones
conjuntas en favor de un nuevo orden internacional más justo.
Lula sostuvo que en el grupo G-20 (las 20 principales economías
del mundo), Brasil busca expresar las demandas de América Latina y
el Caribe y hemos propuesto iniciativas para vincular las
instituciones multilaterales con el financiamiento de programas
sociales y de infraestructura en las naciones en desarrollo.
La reducción de las emisiones de los gases con efecto invernadero
y el crecimiento robusto del mundo en desarrollo requieren que todos
los países asuman sus responsabilidades, apuntó.
Aseguró que Brasil insistirá en la conclusión de la Ronda de
Doha, porque necesitamos revertir distorciones en el comercio
agrícola mundial, que mantienen a millones de personas en la
inseguridad alimenticia o en la dependencia de la caridad.