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La verdad tras la protesta de EE.UU. y
la Unión Europea contra la muerte del prisionero cubano Orlando
Zapata Tamayo La muerte de
Orlando Zapata Tamayo, prisionero afrocubano que murió como
consecuencia de una huelga de hambre, está siendo explotada
cínicamente por el gobierno de EE.UU. y la Unión Europea como parte
de su continua campaña para aniquilar a la Revolución cubana y para
restaurar el capitalismo en la isla.
Zapata había estado exigiendo comida preparada por su madre y un
teléfono, una estufa y una televisión para su celda. Originalmente
arrestado en 2004 por una variedad de cargos menores, sus ataques
contra guardias de la cárcel fueron la causa de una sentencia a 25
años. No se conocen sus puntos de vista políticos pero se le ha
escogido como símbolo de la supuesta represión cubana contra los
disidentes antisocialistas.
La administración de Barack Obama, la BBC de Londres, y un sinfín
de gobiernos y medios informativos capitalistas más, están
aprovechando la supuesta condición de prisionero político de Zapata,
condición que disputa el gobierno cubano, como justificación para
una nueva bien planeada ráfaga de indignación. Muchos liberales e
intelectuales prominentes también están expresando su condena.
UN DESCARADO DOBLE JUEGO
La hipocresía atroz siempre ha caracterizado la campaña de
propaganda capitalista contra el estado de trabajadores cubano, y
esta ráfaga de críticas en particular, no es la excepción. La
tortura de prisioneros mantenidos por EE.UU. en Guantánamo en
territorio cubano se nos viene a la mente como un ejemplo de dicha
hipocresía, así como el políticamente motivado encarcelamiento de
Mumia Abu-Jamal, Lynne Stewart, Leonard Peltier y los Cinco Cubanos,
quienes se infiltraron en organizaciones cubanoamericanas en la
década de 1990 para denunciar las conspiraciones terroristas contra
Cuba. En Francia, 22 prisioneros se suicidaron durante
los primeros dos meses de este año, uno de ellos un chico de 16 años
que estaba preso en una cárcel de menores.
¿Dónde se publicaron las declaraciones del Parlamento Europeo y
de la Casa Blanca denunciando sus muertes? ¿Dónde está
la condena por la muerte de aborígenes presos en Australia,
escándalo nacional de hace mucho tiempo?
La muerte de Zapata ha sido adoptada dentro de Cuba como causa de
un grupo llamado Las Damas de Blanco, la mayoría de las cuales son
parientes de las 75 personas arrestadas en marzo de 2003 por aceptar
dinero de EE.UU. para ayudar con el derrocamiento del gobierno
cubano.
El involucramiento de Las Damas de Blanco ha ayudado a los medios
occidentales a tildar el tratamiento de los disidentes políticos en
Cuba como una cuestión de derechos humanos.
¿DE QUÉ LADO DE LA LÍNEA DE CLASES?
Poniendo a un lado la cuestión de las convicciones políticas de
Zapata o la falta de las mismas, la cuestión de la disidencia
política es una cuestión de clase —especialmente en un
estado de trabajadores sitiado desde su nacimiento por el país más
poderoso del mundo. Es importante saber si los disidentes de Cuba
están a favor o en contra de la revolución socialista.
El gobierno cubano tiene el derecho y la responsabilidad de
proteger a la Revolución de sus enemigos.
Por otra parte, las Mujeres Radicales (RW) y el Partido de
Libertad Socialista (FSP) creemos que se debe respetar
escrupulosamente y defender rotundamente los derechos de los
críticos que apoyan a la Revolución. Aunque los
líderes del Partido Comunista Cubano (PCC) hablan de la Revolución
como si fuera invencible, de hecho corre un grave peligro de que se
restaure el Capitalismo por presiones tanto externas como internas.
Para lidiar con la crisis económica causada por el largo bloqueo de
EE.UU., por el desplome de la URSS, y por la recesión económica
global, el PCC ha instituido medidas mercantiles tipo capitalistas
que han incrementado la desigualdad y el descontento en la isla. El
gobierno necesita a los críticos que favorecen a la
Revolución, además de una mejora en la democracia de los
trabajadores para poder encontrar soluciones que permitan que
sobreviva la Revolución.
Muchos críticos tanto de izquierda como de derecha hablan a favor
de establecer un sistema multipartidista en Cuba. Si la amenaza de
la contrarrevolución financiada por EE.UU. no fuera tan fuerte, el
Partido de Libertad Socialista y las Mujeres Radicales estarían a
favor de un sistema con partidos múltiples, por lo menos los que
apoyaran a la Revolución. Pero dados los esfuerzos generosamente
financiados y encubiertos por EE.UU. para desestabilizar al Estado
cubano, incluyendo los $20 millones de financiamiento abierto que se
está considerando en el presupuesto actual, esa estrategia podría
ser desastrosa.
EL CAMINO HACIA EL ÉXITO
Hay muchas maneras de mejorar la democracia de los trabajadores
en Cuba sin la creación de partidos múltiples en este momento,
incluyendo el permitir las tendencias a favor de la Revolución con
diferencias pragmáticas dentro del PCC y el establecimiento de
consejos de trabajadores con la autoridad para tomar decisiones
directas acerca de la producción y la distribución. En Mujeres
Radicales y Partido de Libertad Socialista pensamos que si los
trabajadores controlaran la toma de decisiones a nivel social, éstos
encontrarían formas de apoyar de nuevo la socialización
de la economía, de revertir la tendencia a la desigualdad, y de
mejorar las condiciones de los afrocubanos y las mujeres, los cuales
han sido los más afectados por la crisis económica. Además de los
beneficios directos para los trabajadores cubanos, esto también
disminuiría el impacto de los ataques por parte de los enemigos de
Cuba, los cuales aprovechan las deficiencias en estas áreas como un
arma contrarrevolucionaria.
Los radicales y los defensores de la justicia social de los EE.UU.
y otros de los principales países capitalistas son particularmente
responsables de defender a la Revolución cubana y de denunciar las
mentiras y las distorsiones de nuestros propios gobiernos y nuestra
prensa.
Nuestra solidaridad con el pueblo cubano en su lucha por la
autodeterminación y por el socialismo es fundamental para disminuir
la fuerza bruta del imperialismo contra ellos y para hacer posible
que luchen durante un día, un año o una década más —hasta el momento
en que nosotros hagamos nuestras propias revoluciones y hasta que el
mundo sea libre. |