Las 3F en su mayoría de edad

JUAN VARELA PÉREZ
juan.pvp@granma.cip.cu

Ni simbolismo, ni carga económica para las empresas agrícolas. Esa es la máxima de los jóvenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Federación Estudiantil Universitaria y la FEEM, movilizados en campos de La Habana, Pinar del Río, Matanzas y Ciego de Ávila.

Foto: Otmaro RodríguezLa carga de camiones recibe la ayuda de estos jóvenes.

Por lo general estas actividades se organizan a partir del 15 de febrero y hasta mañana el 24 de abril, en periodos "pico" de cosechas, especialmente durante la recogida de papa.

De los más de 5 000 efectivos que intervienen en el ya tradicional programa, se incorporan 1 000 en cada quincena mediante un sistema rotativo que involucra a los interesados en participar de las 3F.

Dirigentes de las entidades habaneras reconocen la eficaz ayuda que brindan, por ejemplo, en Batabanó, Artemisa, Quivicán, Melena del Sur, Güines y Güira de Melena, donde se ubican campamentos con notables resultados.

Los principios básicos que animan a estos jóvenes son apoyar la demanda de brazos en la campaña de frío y, con los ingresos que genere su producción, sufragar los gastos del campamento.

Entre lo más significativo está la permanencia del personal que labora nueve horas de lunes a sábado y cuatro el domingo. Para aprovechar al máximo el tiempo, meriendan y almuerzan en el área de trabajo. Algo importante: apenas se registran bajas y las pocas autorizadas obedecen a razones muy justificadas.

El dispositivo que los atiende incluye instalaciones bien acondicionadas, un régimen de alimentación adecuado, posta médica, vehículo de guardia permanente, televisión, módulo deportivo y presentación de actividades culturales.

La vinculación de las 3F con el productor obedece a las relaciones contractuales que se establezcan. Así, al ingreso neto por lo que hacen, se le descuentan los gastos básicos y la ganancia va a una cuenta centralizada abierta en el Banco de Quivicán. Al finalizar la campaña ese dinero se distribuye entre las instituciones participantes, según la representación de cada una, explicó el capitán de navío Lázaro Hernández Barrera, al frente de las 3F.

Gradualmente, dijo, las 3F perfeccionan su organización en el trabajo y podemos afirmar que la disciplina y la productividad van en ascenso. Algo que también los motiva es que al final de las jornadas cada joven conoce el fruto de su esfuerzo y el salario devengado. Es un estilo de medición económica sistemático que facilita conocer el salario-promedio individual diariamente. Así todos saben que producir un peso cuesta mucho menos con respecto a lo planificado.

Ana María Fernández, licenciada en Derecho, señaló que además de la significación en el orden productivo, esta es una vía ideal para influir en la formación de los muchachos. Muchos de ellos, precisa, no habían tenido antes esa relación directa con la agricultura.

Hay suficientes datos, incluso por campamento, pero no es necesario atiborrar al lector con cifras que reflejarían solo una parte de cuánto significan las movilizaciones de las 3F.

Los propios directivos de las empresas agropecuarias declaran su satisfacción por la actitud de estos jóvenes, siempre en disposición de asumir cualquier tarea. Precisamente, ante el retraso en la cosecha de la papa, se dedicaron a la siembra y dieron beneficio en otros cultivos.

Lázaro Hernández Barrera destaca la participación del Ministerio de la Agricultura, de la Unión Agropecuaria Militar (UAM) y la dirección del Partido, en la preparación y organización de este ciclo productivo.

Las 3F, ya al final de la campaña, transitan por su mayoría de edad.

 

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