Por lo general estas actividades se organizan a partir del 15 de
febrero y hasta mañana el 24 de abril, en periodos "pico" de
cosechas, especialmente durante la recogida de papa.
De los más de 5 000 efectivos que intervienen en el ya
tradicional programa, se incorporan 1 000 en cada quincena mediante
un sistema rotativo que involucra a los interesados en participar de
las 3F.
Dirigentes de las entidades habaneras reconocen la eficaz ayuda
que brindan, por ejemplo, en Batabanó, Artemisa, Quivicán, Melena
del Sur, Güines y Güira de Melena, donde se ubican campamentos con
notables resultados.
Los principios básicos que animan a estos jóvenes son apoyar la
demanda de brazos en la campaña de frío y, con los ingresos que
genere su producción, sufragar los gastos del campamento.
Entre lo más significativo está la permanencia del personal que
labora nueve horas de lunes a sábado y cuatro el domingo. Para
aprovechar al máximo el tiempo, meriendan y almuerzan en el área de
trabajo. Algo importante: apenas se registran bajas y las pocas
autorizadas obedecen a razones muy justificadas.
El dispositivo que los atiende incluye instalaciones bien
acondicionadas, un régimen de alimentación adecuado, posta médica,
vehículo de guardia permanente, televisión, módulo deportivo y
presentación de actividades culturales.
La vinculación de las 3F con el productor obedece a las
relaciones contractuales que se establezcan. Así, al ingreso neto
por lo que hacen, se le descuentan los gastos básicos y la ganancia
va a una cuenta centralizada abierta en el Banco de Quivicán. Al
finalizar la campaña ese dinero se distribuye entre las
instituciones participantes, según la representación de cada una,
explicó el capitán de navío Lázaro Hernández Barrera, al frente de
las 3F.
Gradualmente, dijo, las 3F perfeccionan su organización en el
trabajo y podemos afirmar que la disciplina y la productividad van
en ascenso. Algo que también los motiva es que al final de las
jornadas cada joven conoce el fruto de su esfuerzo y el salario
devengado. Es un estilo de medición económica sistemático que
facilita conocer el salario-promedio individual diariamente. Así
todos saben que producir un peso cuesta mucho menos con respecto a
lo planificado.
Ana María Fernández, licenciada en Derecho, señaló que además de
la significación en el orden productivo, esta es una vía ideal para
influir en la formación de los muchachos. Muchos de ellos, precisa,
no habían tenido antes esa relación directa con la agricultura.
Hay suficientes datos, incluso por campamento, pero no es
necesario atiborrar al lector con cifras que reflejarían solo una
parte de cuánto significan las movilizaciones de las 3F.
Los propios directivos de las empresas agropecuarias declaran su
satisfacción por la actitud de estos jóvenes, siempre en disposición
de asumir cualquier tarea. Precisamente, ante el retraso en la
cosecha de la papa, se dedicaron a la siembra y dieron beneficio en
otros cultivos.
Lázaro Hernández Barrera destaca la participación del Ministerio
de la Agricultura, de la Unión Agropecuaria Militar (UAM) y la
dirección del Partido, en la preparación y organización de este
ciclo productivo.
Las 3F, ya al final de la campaña, transitan por su mayoría de
edad.