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El tributo y su evolución
Silvia Martínez Puentes
Qué se gasta, para qué se gasta y cuánto se gasta, son preguntas
claves que a diario debemos hacernos para evaluar el desempeño de
una economía, ya sea doméstica, empresarial, estatal. Nadie, en el
hogar, en la fábrica, en el país, puede gastar más de lo que gana.
Si bien los egresos del presupuesto estatal benefician a toda la
sociedad, los ingresos que lo nutren salen del aporte, dígase
productividad, eficiencia, impuestos, de cada ciudadano; son ellos
quienes ensanchan sus potencialidades, lo hacen crecer y ser
saludable. La suma de esas individualidades forman la cuenta madre
de la sociedad.
Una empresa que no genere dividendos por bajos rendimientos y que
además en ella laboren más personas de las necesarias, es un
contrasentido económico; igual sucede cuando en un hogar de cinco
personas en edad productiva solo trabajan dos, porque el resto
desdeña las ofertas de empleo y vive al amparo de mamá y papá.
Ambas conductas gravitan sobre la economía empresarial y
doméstica, pero también sobre toda la sociedad.
De lo
simple a lo profundo
Pero el presupuesto, como Ley de una nación, en el caso de Cuba
amparado por el Decreto Ley 192 de 1999, va más allá. Para José
Martí, "¼ son la vida cierta de los pueblos, el eje a cuyo
rededor todos los demás actos del país se mueven y sujetan. Las
irregularidades de los presupuestos son los disturbios de la
hacienda y las dificultades prácticas producen el malestar y el
descontento en la nación."
Es el cálculo anticipado o estimación de gastos y de recursos
financieros necesarios para acometer los objetivos y compromisos del
sector público y satisfacer las necesidades sociales.
Cuando los recursos son inferiores a los gastos, el presupuesto
será deficitario, si son iguales está en equilibrio y si los
ingresos superan los gastos hay un superávit. El déficit
presupuestario, en general, puede provocarse por diversas
situaciones, como el azote de un huracán o una profunda sequía,
ambos generadores de pérdidas millonarias.
El presupuesto debe responder a una política presupuestaria
común, bajo condiciones de adecuado control y con tal flexibilidad
que asegure responder a los imprevistos. Asume los ingresos y
egresos correspondientes a un año (ejercicio fiscal), que en la
generalidad de los países se considera año natural, aunque hoy día
existe la práctica de elaboraciones presupuestarias plurianuales,
por lo general por tres años.
Las evaluaciones del gasto del presupuesto, vital en el control
económico, se realizan con el propósito de comprobar si los recursos
asignados fueron empleados en los fines aprobados (eficiencia), y
para los objetivos previstos (eficacia).
Ingresos tributarios y no tributarios
El presupuesto estatal cubano está conformado por el presupuesto
central, el destinado a la Seguridad Social y los presupuestos
provinciales y el del municipio especial de Isla de la Juventud. El
mismo se nutre de ingresos tributarios y no tributarios. Los
primeros (tributos y multas por impago de impuestos) se obtienen a
través de la exigencia de cargas a los ciudadanos por parte del
Estado. La Ley No. 73 del Sistema Tributario regula lo relacionado
con los 11 impuestos, 3 tasas y una contribución (a la Seguridad
Social) vigentes en el país.
También en nuestro caso los no tributarios se adquieren por la
acción del Estado en el suministro de bienes y servicios públicos,
transferencias, depreciación, aporte por el rendimiento de la
inversión estatal, dividendos, ingresos brutos de unidades
presupuestadas, confiscaciones, donaciones y multas por
contravenciones.
Como práctica, su elaboración comienza con el diseño de
escenarios para dictar lineamientos y directivas de política fiscal
y económica, y ocurre entre abril y mayo del año precedente. Los
anteproyectos, confeccionados desde las unidades de base con
participación de los trabajadores, son sometidos a evaluación,
negociación y consolidación. La elaboración concluye en noviembre,
se presenta al Consejo de Ministros y en diciembre es aprobado por
la Asamblea Nacional.
El empleo estricto y eficiente de los ingresos asegura el
bienestar económico y social del país y el poder financiar el
sistema de salud, educación y otros servicios sociales, ofrecidos
gratuitamente y de forma universal.
Cuando dejamos de pagar o somos morosos en abonar el impuesto o
no rendimos todo cuanto se espera de nosotros en el puesto de labor,
estamos, aun sin proponérnoslo, restando posibilidades a nuestro
propio bienestar y al de la sociedad. Querámoslo o no, impuestos y
trabajo, han sido reglas ineludibles para el desarrollo de la
sociedad en todos los tiempos, y Cuba no es una excepción. |