|
Asistir con racionalidad
Freddy Pérez Cabrera
No resulta justo que, después de haber dedicado una vida al
cuidado y la educación de sus hijos, algunos padres sean
desatendidos por estos, bajo el supuesto argumento de complicaciones
de trabajo, lejanía, problemas económicos u otras increíbles
razones.
El
proyecto Para una sonrisa demuestra cuánto hace la Revolución para
atender a nuestros niños en situación de invalidez.
Tal y como establecen el Código de Familia y el Artículo 38 de la
Constitución de la República, los padres tienen el deber de asistir
a sus hijos y contribuir activamente a su educación y formación
integral, mientras los hijos, por su parte, están obligados a
respetar y ayudar a sus padres.
Mas, no siempre sucede así. Durante años el Estado cubano,
consecuente con la vocación humanista que le caracteriza, ha venido
asumiendo la manutención de miles de personas que son protegidas en
hogares de ancianos y casas de abuelos, casas de niños sin amparo
filial, u otras instituciones, en las cuales reciben servicios
médicos, alimentarios, educacionales, u otro tipo de ayuda, por los
cuales pagan un precio casi simbólico, mientras la familia continúa
cobrando la pensión que el Estado entrega de manera generosa, algo
que resulta injusto e insostenible.
Por ese concepto el país eroga cada año cifras millonarias, que
pudieran ser empleadas en otros fines, incluso, en mejorar la
atención a quienes en verdad necesitan auxilio.
 La
atención a nuestros abuelitos continuará siendo una tarea priorizada
por la asistencia social.
La conciencia de que nuestra economía no puede continuar
asumiendo gastos por encima de sus posibilidades, y la obligación de
ser racionales en un tema tan sensible, impusieron el deber de
revisar la asistencia social, de acuerdo a lo previsto en la Ley No.
105 de Seguridad Social, aprobada por el Parlamento Cubano en
diciembre del 2008.
Loable es el trabajo desarrollado en Villa Clara en la revisión
de miles de expedientes, a fin de conocer aquellos casos que ya no
necesitan ser asistidos o les era otorgada algún tipo de ayuda de
manera inmerecida.
En Santa Clara, por ejemplo, el pasado año recibían asistencia
social más de 7 000 núcleos, de los cuales, luego del proceso de
revisión integral de todas las prestaciones, solo quedan 3 330, con
5 850 beneficiarios.
Gracias a esa depuración, solo en el municipio cabecera, se
dejaron de gastar en los tres primeros meses del año más de 500 000
pesos. En esa reducción influyeron sobremanera la disminución del
número de ancianos beneficiados, los cuales poseían familiares
obligados, así como de la asistencia social a domicilio, quedando en
este último acápite solo 37 expedientes de los 387 radicados con
anterioridad, según reconoció Aurora Negrín Jurajuría, subdirectora
de Asistencia Social en la capital provincial.
Según la funcionaria, se había abusado un tanto de ese servicio,
diseñado solo para ancianos, carentes de familia y que tipificaran
por estar encamados o presentaran una movilidad restringida.
La revisión resulta meticulosa, de modo que no haya margen para
ninguna injusticia, explica Aurora, quien reconoce lo difícil que
resulta la tarea emprendida, en la cual se trata de implicar a la
comunidad y a reconocidos especialistas en el tema, ya sea de salud,
educación o del Ministerio del Trabajo, entre otros.
Nosotros nos retiramos solo cuando quede probado que la familia
está en condiciones de asumir el cuidado del anciano, el enfermo o
el discapacitado, entre los principales beneficiados, y que la
situación que dio origen a la prestación ya desapareció. Aclara que
de ser necesario volver a intervenir para ayudar a cualquier
ciudadano que lo necesite, así se hará.
CASOS Y COSAS DE LA ASISTENCIA SOCIAL
Sobran las muestras de personas que eran asistidas por carecer de
cualquier tipo de sostén, mas, cuando la situación resultó analizada
a fondo pudo comprobarse que algunos de los miembros de la familia
trabajaban, recibían ayuda del exterior, hacían trabajos
particulares que aportan a la economía del hogar o tenían
determinados ingresos, razones suficientes para que el Estado no
incurriera en ese gasto, expresa la subdirectora de asistencia
social en Santa Clara.
Otro ejemplo muy común es el de las madres solteras, afirma
Aurora. Durante mucho tiempo hemos asistido a muchachas que tuvieron
un hijo y supuestamente carecían de ayuda en la casa, sin embargo,
en la mayoría de los casos, cuando investigamos, casi siempre hay un
hombre conviviendo con ella, el cual devenga un salario decoroso que
mejora la economía familiar.
En ese caso retiramos el apoyo porque creemos que ya
desaparecieron las razones causantes de la asistencia. En otros
contextos, por iniciativa del municipio, al año y tres meses de
nacido el bebé, ofrecemos un empleo a la joven, de modo que pueda
encausar su vida futura.
Una situación que favorecerá un mayor control de la actividad,
según la especialista, es la revisión periódica de los expedientes,
como mínimo cada tres meses, contrario a otras etapas en que se
hacía una vez al año. Por esa demora también se escapaban millones
de pesos, asegura.
En estos momentos son reevaluadas todas las madres cuidadoras
porque en algunos casos se detectó que, en lugar de la mamá, es un
familiar o una institución estatal quien atiende al niño, o que el
enfermo o el discapacitado mejoró su estado de salud y ya puede
asistir a una escuela especial u otra entidad, lo cual permite la
reinserción social de la fémina.
Un nuevo concepto comienza a imperar con la aplicación de la
nueva ley de Seguridad Social y es que la primera prestación debe
ser el empleo a todas las personas aptas para el trabajo, a partir
de sus características y limitaciones, facilitando así el derecho a
la jubilación y que en el futuro no constituyen una carga para el
Estado.
SISTEMATICIDAD EN EL CONTROL, ESA ES LA CLAVE
Algunas verificaciones ejecutadas en los primeros meses del año a
las Direcciones Municipales de Trabajo de la provincia arrojaron
deficiencias en la implementación de lo establecido en la Ley 105 de
Seguridad Social causantes de una afectación económica ascendente a
1 490 456 pesos.
Las principales violaciones detectadas se refieren a concesiones
indebidas de Prestaciones Monetarias Temporales a personas que no
residían en el lugar, la falsificación de la revisión periódica de
los expedientes, el pago indebido a asistenciados que no presentaban
el estado de necesidad y a otros beneficiarios, a los cuales no se
les reevaluaron las condiciones que originaron la ayuda.
También en algunos municipios se pagó indebidamente a personas
vinculadas a un centro laboral y a otras en condiciones de
incorporarse al empleo o que contaban con familiares obligados en
condiciones de hacerlo.
Incluso, algunas personas a las que ya se les había tramitado la
baja, continuaron cobrando el subsidio, así como beneficiarios que
ejercían actividades por cuenta propia de manera ilegal o se
encontraban internados de manera injustificada en instituciones
sociales.
Asimismo, fueron detectadas violaciones en la conformación y
actualización de los expedientes, entre ellas, la falta de
certificados médicos que avalaran la incapacidad del individuo e
inexistencia de investigaciones colaterales a los familiares
obligados.
Sobran razones que evidencian cuán alertas deben estar quienes
atienden esta actividad, sin que por ello se cometa ninguna
injusticia que pueda lastrar el prestigio de la Revolución y ayudar
como merece a todo aquel que en verdad lo necesite. |