Querido hermano Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional
de Bolivia, y hoy, ante este grandioso acto, debemos decir de todo
corazón, líder indiscutible de este noble y heroico pueblo de
Bolivia (Aplausos);
Querido Presidente Hugo Chávez;
Compañeros del gobierno boliviano;
Otras autoridades presentes en este histórico acto;
Participantes en la Conferencia que concluye en el día de hoy;
Hermanas y hermanos defensores de la Madre Tierra, de la
Pachamama, y comprometidos con la supervivencia de la especie
humana:
La iniciativa del Presidente Evo de convocar a esta Conferencia
para entablar un diálogo directo, franco y constructivo con los
movimientos y organizaciones sociales, indígenas, científicas y los
pueblos del mundo, a fin de analizar las verdaderas causas que
provocan el cambio climático, es un hecho de extraordinaria
importancia y de excepcional sentido humano.
Hemos escuchado hace unos minutos la lectura del excelente y
profundo documento elaborado como resultado de esta primera cumbre,
y puedo asegurarles a todos ustedes nuestro firme y decidido apoyo a
ese documento que fue leído en la tarde de hoy (Aplausos y
exclamaciones).
Quisiera también trasladar un fraternal saludo del Presidente
Raúl Castro y del líder de la Revolución Cubana, nuestro Comandante
en Jefe Fidel Castro (Aplausos), quienes han seguido muy de cerca el
desarrollo de esta histórica cita, donde se demostró la conciencia
de nuestros pueblos en torno al cambio climático y la determinación
de contribuir a la búsqueda de soluciones verdaderas a este crucial
fenómeno que amenaza la supervivencia de la humanidad.
Compañeras y compañeros:
Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre medio
ambiente y desarrollo, realizada en Río de Janeiro, en junio de
1992, el Comandante en Jefe Fidel sentenció, y lo repito por la
actualidad que tiene:
"Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay
que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el
planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para
que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra"
(Aplausos).
La lucha por la defensa de la vida pasa hoy, indiscutiblemente,
por la necesidad de abolir el sistema capitalista con su estilo de
vida y patrones de producción y consumo que arruinan el medio
ambiente y conducen al hombre a una carrera desenfrenada hacia su
autodestrucción.
Es intolerable que el ingreso total de los 500 individuos más
ricos del mundo sea superior al ingreso de los 416 millones de
personas más pobres.
Cómo explicar que un tercio de la población mundial carezca de
atención médica y de medicamentos esenciales para garantizar la
salud —situación que se agravará en la medida en que el cambio
climático, la escasez de agua y de alimentos sean mayores—, en un
mundo globalizado donde la población crece, los bosques desaparecen,
la tierra agrícola disminuye, el aire se hace irrespirable y la
especie humana corre el riesgo real de desaparecer.
Cómo es posible que se dediquen 12 millones de millones de
dólares para rescatar bancos en quiebra y para entregar recompensas
a los especuladores, cuando los recursos del planeta se requieren
para salvar a la Madre Tierra y a la humanidad, a la que todos
pertenecemos (Aplausos).
Ello demuestra cuáles son las prioridades de los países
industrializados, que no son, precisamente, combatir con toda la
fuerza de sus recursos al cambio climático y su irreparable
consecuencia para los seres humanos.
El fracaso de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención
Marco de las Naciones sobre Cambio Climático, celebrada en diciembre
pasado en Copenhague, es motivo de profunda preocupación para todos.
Fracasó debido a la falta de voluntad política de las naciones más
desarrolladas para alcanzar compromisos ambiciosos de reducción de
emisiones y a la práctica fraudulenta y excluyente que allí
primaron.
El llamado Acuerdo de Copenhague fue resultado de negociaciones
excluyentes y de la manipulación política del principal responsable
histórico y actual del cambio climático; no refleja los
requerimientos fundamentados por la ciencia ni responde al
imperativo político de frenar el avance de este fenómeno global.
Es necesario que los movimientos y organizaciones sociales,
indígenas, científicas y los pueblos del mundo se unan, tal y como
se discutió en la mañana de hoy. Hay que exigir a los países
desarrollados que reconozcan y salden su deuda climática con la
humanidad.
La amplia participación en este evento es una expresión de que se
está adquiriendo conciencia sobre la necesidad de los pueblos de
luchar por ese objetivo, en el cual va la vida de todos.
Es preciso impulsar un verdadero proceso de participación
ciudadana y consulta con la sociedad, y un diálogo abierto con y
entre los pueblos, con el fin de llevar adelante acciones urgentes
para evitar mayores daños y sufrimientos a la humanidad y a la Madre
Tierra, tal y como se proyectó la Conferencia que concluyó en la
mañana de hoy.
Precisamente hoy, 22 de abril, se celebra en las Naciones Unidas
el día de la Madre Tierra, que fuera proclamado el pasado año por
iniciativa del Presidente Evo Morales (Aplausos).
Debemos aprovechar esta conmemoración y toda oportunidad que se
nos presente para trabajar por restablecer la armonía con la
naturaleza y hacer valer los principios de solidaridad, justicia y
respeto por la vida.
Los países desarrollados llevan sobre sus espaldas el peso del
76% de las emisiones acumuladas en la atmósfera y, por tanto, deben
asumir la plena responsabilidad por el impacto histórico y actual
que sus economías y estilos de vida le han ocasionado al equilibrio
climático global.
Las últimas estadísticas demuestran que las emisiones de gases de
efecto invernadero de los países altamente desarrollados se
incrementaron en un 12,8% entre el año 1990 y el 2007.
Estados Unidos, en ese mismo periodo, experimentó un aumento de
sus emisiones del 15,8% y concentró el 55% del crecimiento total de
las emisiones de todos los países desarrollados.
Estados Unidos no puede continuar manteniendo a la comunidad
internacional como rehén de su política doméstica y debe someterse a
las mismas reglas que el resto de los países desarrollados
(Aplausos).
Resulta injusto e inaceptable para los pueblos, movimientos y
organizaciones sociales del Sur, que los países desarrollados
pretendan transferir el costo de sus compromisos de reducción de
gases de efecto invernadero, resultante de la responsabilidad
histórica que les corresponde con el cambio climático, hacia las
empobrecidas economías de los países subdesarrollados.
Reclamamos que se respete el derecho al desarrollo de los países
del Sur, y que este desarrollo tenga lugar en un ambiente sano y
ecológicamente equilibrado.
Los países desarrollados deben comprometerse a aportar los
recursos nuevos y adicionales necesarios para la ejecución y fomento
de los programas nacionales de adaptación y mitigación al cambio
climático en los países en desarrollo.
No basta con promesas insuficientes, que casi nunca se
materializan o que cuando se concretan se quedan en niveles
inferiores a los inicialmente prometidos.
El vergonzoso escenario de Copenhague, marcado por la represión
brutal contra las pacíficas manifestaciones y demandas de los
movimientos sociales y la sociedad civil en general, no puede volver
a repetirse (Aplausos).
Queridos compañeras y compañeros:
El compañero Evo Morales puede estar orgulloso de que a sus
contundentes triunfos en las elecciones del pasado diciembre y del
reciente 4 de abril, se une hoy el rotundo éxito de esta Conferencia
y su liderazgo mundial en esta importante batalla (Aplausos).
La revolución democrática y cultural boliviana constituye un
ejemplo para muchos países del mundo, que ven en este proceso una
esperanza para la construcción de una sociedad con nuevos principios
y valores, encaminados a generar bienestar social y proteger la
naturaleza y los recursos que generosamente ella nos brinda.
Hace apenas tres días, en Venezuela, en el marco de la
conmemoración del Bicentenario, culminó en Caracas la IX Cumbre
extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra
América, evento que dio continuidad al desarrollo de un nuevo tipo
de relaciones de cooperación y solidaridad entre los países que
formamos parte de este mecanismo y que concluyó en un preludio
importante para esta cumbre que hoy celebramos.
Estar en esta hermana tierra boliviana, necesariamente nos hace
recordar a uno de los hombres más grandes de América·Latina, al
Comandante Ernesto Che Guevara (Aplausos y exclamaciones), quien dio
su vida por una América·Latina independiente, dueña de su riqueza y
de su destino; como ayer lo hiciera el Che, hoy médicos y maestros
cubanos recorren los más intrincados parajes luchando por la vida y
por un futuro mejor para el pueblo boliviano y para otros pueblos de
nuestra América (Aplausos).
Hoy los enemigos de la humanidad acuden a la mentira y la infamia
y redoblan sus amenazas contra nuestros pueblos, contra todos
aquellos que luchan por la soberanía y la independencia, por la vida
y por la Madre Tierra.
Quisiera reiterar en este histórico lugar y en esta histórica
conferencia, a nombre del pueblo y del gobierno, que Cuba no cederá
frente al chantaje y las presiones del imperialismo norteamericano
(Aplausos y exclamaciones) y de sus aliados europeos, que no se
resignan a aceptar que Cuba tiene derecho a existir libre y
soberana. ¡Cuba no permitirá jamás imposiciones ni injerencias
externas! ¡Cuba no volverá jamás a ser una colonia yanki!
(Exclamaciones de: "¡No!" y aplausos.)
Agradezco, a nombre del pueblo cubano, la permanente solidaridad
de Bolivia y de su pueblo y de los pueblos de América·Latina hacia
nuestro pueblo.
Compañeras y compañeros:
Hemos vivido en Cochabamba jornadas inolvidables. Aquí se ha
renovado nuestro compromiso con la Madre·Tierra, con nuestro
planeta. En esta lucha aún debemos recorrer un largo camino, con
rapidez y firmeza, por arduo que ello sea, pues como dijera también
el compañero Fidel en la Conferencia de Naciones Unidas sobre medio
ambiente y desarrollo, en 1992: "Mañana será demasiado tarde para
hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo".
Muchas gracias.
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos! (Aplausos.)