El “pan maldito” y la obra de la CIA

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu

Cada año el Departamento de Estado norteamericano hace un informe donde acusa a muchos países por supuestas violaciones de los derechos humanos. Otra costumbre de Washington es la del monitoreo y "evaluación" —sin que nadie la pida—, sobre el tema de la droga. En fin, ya es un vicio que el todopoderoso imperio incrimine a los demás sin dejar que alguien en este mundo mire para sus ojos llenos de paja.

Poblado de Pont-Saint-Esprit donde la CIA experimentó con el “pan maldito”.

Sobre derechos humanos, todo el planeta conoce que es Estados Unidos el país donde más se violan, y son sus autoridades las más involucradas con torturas, muertes colaterales, guerras ilegales, vuelos secretos y otras ilegalidades. Y en cuanto a la droga, es el territorio estadounidense el mayor consumidor —por mucho— de todo el orbe.

Pero ocurre que son tantos, reiterados y horriblemente visibles sus actos impúdicos contra los seres humanos, que no pocos analistas, periodistas e investigadores escriben libros, informes y otros documentos acusatorios de los gobiernos, la CIA, el Pentágono, y demás estructuras de poder en Estados Unidos.

UNA HISTORIA TERRIBLE

Corría el mes de agosto de 1951 y en la apacible localidad francesa de Pont-Saint-Esprit se produjo una alarma ante la intoxicación masiva con dietilamida de ácido lisérgico, o LSD, que a través del pan para consumo humano terminó con la vida de cinco personas y otras 300 quedaron afectadas, de las cuales 30 fueron recluidas por largos años en centros psiquiátricos.

Comenzaba así la historia del llamado "pan maldito", que provocaba una aparente intoxicación alimentaria con síntomas de desorientación mental.

Cincuenta y ocho años después —en el 2009—, el periodista estadounidense Hank Albarelli publicó un libro que recoge los resultados de su investigación sobre experimentos secretos, que la CIA llevó a cabo en el periodo de la Guerra Fría.

Según el autor, con el "pan maldito" de Pont-Saint-Esprit la Agencia Central de Inteligencia pretendía examinar los efectos del LSD.

Los relatos sobre lo sucedido son terribles: Un hombre intentó ahogarse a sí mismo, gritando que su vientre estaba siendo devorado por serpientes. Un niño de 11 años trató de estrangular a su abuela. Otra persona gritó: "Soy un avión", antes de saltar por una ventana de un segundo piso, rompiéndose las piernas. Otro "vio" a su corazón escapar a través de sus pies y le pidió a un médico que se lo pusiera de nuevo.

La pequeña localidad de Pont-Saint-Esprit es un cantón de solo 18,49 kilómetros cuadrados y tenía una población en 1999, de 9 265 personas. Durante más de cinco décadas sus habitantes han tratado de comprender el incidente del "pan maldito", una enajenación colectiva y alucinaciones.

Ahora parece que el misterio está resuelto: la CIA, durante el periodo conocido como "guerra fría", y en el transcurso de sus investigaciones para controlar la mente, añadió al pan de la panadería del pueblo enormes cantidades de LSD, según documentos descubiertos recientemente.

La acusación parte del periodista H. Albarelli Jr., quien descubrió los escritos probatorios mientras tomaba notas para su libro Un terrible error: el asesinato de Frank Olson y los experimentos secretos de la CIA durante la Guerra Fría.

El autor asegura que fueron agentes de la Agencia Central de Inteligencia los que contaminaron el pan con alucinógenos, según reportes de la agencia ANSA.

En el acucioso relato se afirma que no se trató de un accidente, sino de un experimento secreto conducido por la CIA, junto a científicos del laboratorio de guerra biológica del ejército de Estados Unidos, con base en Fort Detrick, en Maryland.

El propio periodista aclara que solo se encontró con el conocido "pan maldito", mientras indagaba la muerte de Frank Olson, un bioquímico de la CIA, que se arrojó por la ventana dos años después de aquel episodio.

Y finalmente señala que, al parecer, los científicos que con sus declaraciones llevaron a concluir que el caso de la localidad francesa fue un accidente, trabajaban para la Sandoz, una empresa farmacéutica suiza, que proveía secretamente a la Central de Inteligencia y al ejército de Estados Unidos el LSD para sus ensayos.

En el libro, Albarelli citó documentos de la Sandoz, que hablan del secreto de Pont-Saint-Esprit. Y en fecha tan reciente como el 13 de marzo del 2010, la Radio del Sur publica en su página web la afirmación del autor del libro de que la CIA está detrás del misterioso caso del "pan maldito".

Albarelli corrió el velo de lo que él llamó una verdadera "pistola humeante", en referencia a un documento de la Casa Blanca enviado a los miembros de la Comisión Rockefeller, creada en 1975 para investigar los abusos de la CIA, que contiene los nombres de un número de ciudadanos franceses, que habían sido empleados por sus espías y hace referencia directa a lo sucedido en Pont-Saint-Esprit.

Detrás de la muerte del científico Frank Olson —dice Albarelli— parece estar la CIA con su proyecto MK ULTRA.

¿Y qué era el proyecto MK ULTRA?

No era ni más ni menos que un plan destinado a conseguir el control mental, lo mismo para tratar de obtener información de prisioneros, que crear "supersoldados", que no revelen secretos, o crear asesinos, que no saben que lo son, concluye el autor del libro.

Por eso no es de extrañar el porqué el 28 de noviembre de 1953, el hombre que se arrojara por la ventana del décimo piso de un hotel de Nueva York, fuese el doctor Frank Olson, un científico que trabajaba en la Chemical Corps Special Operations Division (División de operaciones especiales del Ejército de Estados Unidos dedicada a la investigación química).

Las razones de este aparente suicidio tardaron más de veinte años en ver la luz.

 

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