Entre los ejemplares exóticos por florecer en abril y mayo en el
Jardín Botánico Orquideario
Soroa, en Pinar del Río, destaca el lirio dedicado a José Martí,
homenaje de un horticultor japonés al Héroe Nacional cubano.
Kenji Takeuchi, ya fallecido, obtuvo la flor, híbrido de dos
especies presentes en el archipiélago caribeño, pero endémicas de
Asia, mediante la técnica botánica convencional del injerto y
floreció por vez primera en 1953, justo en el centenario del
natalicio del Maestro.
Desde entonces, asegura su asistente, el campesino Agapito
Hernández, el lirio crece en las cimas de Soroa, donde sobresale por
su inconfundible apariencia.
La planta atrae por su hermosura, con flores grandes y blancas de
olor embriagador, en tanto proviene de dos variedades de la especie
Lilium Longiflorum o Lirio Trompeta, considerada en Japón símbolo de
pureza, clarividencia y libertad, asegura Hernández, hoy famoso
horticultor.
Esas cualidades Takeuchi las consideró inherentes a la
personalidad de José Martí (La Habana 1853- Dos Ríos 1895),
intelectual, poeta y patriota, distinguido por sus luchas contra el
colonialismo español y por el pensamiento de integración
latinoamericana y antimperialista.
Este tributo del botánico nipón al universal cubano destaca por
su delicadeza, pues los lirios figuran entre las más bellas plantas
bulbosas cultivadas, de las cuales existen a escala mundial unas dos
mil especies, apreciables en regiones tropicales y templadas, según
textos científicos.
Divulgar el origen de esta flor martiana entre los visitantes, es
propósito de expertos del Orquideario Soroa, donde Takeuchi realizó
a mediados del siglo anterior estudios sobre las Liliáceas, familia
del género Lilium (en latín), denominación proveniente del griego
Leinon, que significa lirio.
El vergel, de más de 70 años, atesora unas 25 mil plantas, de
helechos, arbolado y especialmente, orquídeas nacionales y foráneas,
por lo cual se cataloga como el mayor especializado en esas flores
en el país, dijo la AIN.