Un
nuevo abril invita a rememorar las hazañas del Mayor General mambí
Francisco Adolfo Crombet y Tejera, jefe de la expedición de la
goleta Honor, que desembarcó por Duaba el 1 de abril de 1895.
Flor Crombet, como todos le conocían, pasó a formar parte del
Ejército Libertador a la edad de 17 años en su natal El Cobre. Como
soldado cumplió la primera misión con éxito y ante la posibilidad de
ascenso por ese servicio, prefirió ganar un grado militar superior
en los campos de combate. Así, fue cabo, sargento, alférez, capitán
y, después de la toma de un fuerte español, comandante.
Debido a su intrepidez y pericia militar fue promovido a teniente
coronel por Carlos Manuel de Céspedes en 1872 y dos años después,
Máximo Gómez le confirió los grados de coronel.
Se convirtió en uno de los oficiales que no aceptaron la paz sin
independencia del Pacto del Zanjón y participó junto a Antonio Maceo
en la Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1878. Allí el Gobierno
Provisional lo ascendió a brigadier.
Se incorporó a la Guerra Chiquita y en 1879 Calixto García lo
nombró Jefe del movimiento en Oriente. Debido a las acciones como
tal, estuvo prisionero durante 23 meses, primero en Cuba y después
en España.
En los Estados Unidos conoció a Martí y se incorporó a los
preparativos de la Guerra Necesaria.
Partió hacia Cuba el 25 de marzo de 1895 al frente de una
expedición de 22 hombres, que arribó a las costas orientales el 1 de
abril de 1895. En la goleta Honor también venían los hermanos José y
Antonio Maceo. Desde el instante del desembarco fueron perseguidos
por el enemigo y Flor Crombet murió en combate, junto a otros tres
expedicionarios, el 10 de abril del mismo año.
En la serranía, justo en el cafetal Felicidad, sepultaron su
cuerpo y allí permanecieron sus restos hasta 1901, fecha en que
fueron trasladados a Santiago de Cuba.
De él dijo José Martí al conocer su muerte: "¡Pero qué triste
noticia! ¿Será verdad que ha muerto Flor, el gallardo Flor?".
Allí, en Altos de Palmarito, se le recuerda cada año y este 10 de
abril los cubanos lo recordaremos una vez más repitiendo la frase
martiana: "...Flor tiene un noble corazón, un juicio sano y piensa
como pienso yo sobre los futuros destinos de Cuba".