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Empujando un país

MIGUEL BARNET

En 1962 durante los días de la Crisis de Octubre, en los talleres de la UNEAC, escribí este poema que titulé Patria y dice:

No puedo esperar más

digo y vuelvo a repetir ahora

que cada día que pasa

quiero más este viento debajo de las hojas

Esta casa que mis ojos han visto diariamente

Que yo sabré cuidar

y la sombra del jagüey

Y la tierra

Pero no basta. Ahora van a oírme una voz

templada en el fuego

porque han preguntado por mí

Y me parece que se trata

de un amigo cercano

Y mi corazón me entiende

Y yo sé que a mi lado, en los pueblos, lejos, en el campo

hay una fuerza como el viento

que está dispuesta a defender la vida

45 años después, y como reafirmación a mi compromiso con la Patria y con la Revolución que ahora se ve de nuevo amenazada por el mismo enemigo de siempre, escribí estos versos que titulé Empujando un país:

Yo soy el que anda por ahí

empujando un país

No es una fantasía, es cierto,

me he pasado la vida empujando un país

Con grandes piedras del camino

y mis zapatos gigantes

he ido poco a poco empujando un país

Contra los grandes vientos

y la noche que chirría en sus goznes,

contra la falta de oxígeno

y los malos presagios

he hecho lo indecible por empujar un país

Pero hay muchas otras cosas que hacer

como amar en lo oscuro,

sin paredes por cierto,

o desgranar el arroz cotidiano con sabor a coleópteros,

o limarse las uñas frente a un espejo de azogue,

o jugar a la pelota

con los niños estrábicos del barrio

Así que perdonen si no escucho

Las quejas de mis contemporáneos

Yo no puedo hacer otra cosa

que seguir empujando un país.

 

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