El gobierno de Estados Unidos actúa como metrópolis de España, a
juzgar por la postura injerencista y violatoria de la soberanía de
ese país europeo que históricamente han asumido los sucesivos
embajadores norteamericanos en Madrid.
Recientes declaraciones del nuevo jefe de la misión de Washington
en la capital española, Alan D. Solomont, confirmaron una vez más la
conducta irrespetuosa de las autoridades norteamericanas hacia sus
similares de ese estado ibérico, actual presidente semestral de la
Unión Europea (UE).
En un encuentro con la prensa este miércoles, Solomont, quien
solo lleva tres meses en Madrid como embajador, dijo que sería una
vergüenza que España no apoyara a la llamada "disidencia" en Cuba,
en una clara exhortación a que se continúe respaldando y financiando
a la contrarrevolución y los mercenarios al servicio de Washington
en la isla caribeña.
El mismo diplomático refirió asimismo que "no está decepcionado"
por el hecho de que no haya funcionado el intento del actual
ejecutivo español de variar la frustrada e ilegal denominada
Posición Común que impuso y mantiene la UE hacia Cuba desde 1996.
La actitud de procónsul de Solomont, similar a las de sus
predecesores, pone al descubierto además el claro propósito que ha
tenido Washington de evitar a toda costa que el también denominado
Grupo de los 27 adopte una postura independiente y cambie de una vez
por todas su Posición Común hacia la nación caribeña.
Ello evidentemente sería un duro varapalo para Estados Unidos,
empeñado desde hace más de medio siglo en mantener cercada a Cuba a
cualquier precio, y destruir su Revolución con el respaldo de sus
aliados y de terceros países.
Las declaraciones del embajador norteamericano coinciden con una
feroz campaña mediática desatada en España contra la mayor de las
Antillas con el objetivo de desacreditarla, y presionar al mismo
tiempo al gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero para
que abandone definitivamente su anunciada intención de que se
analice en el seno de la UE variar la Posición Común hacia la Isla.
Esa agresiva escalada mediática contra Cuba, llevada a cabo
esencialmente por los medios de prensa derechistas y otros
engañosamente autodenominados de "izquierda", se inició al mismo
comienzo, en enero pasado, de la presidencia semestral española del
Grupo de los 27, lo que evidencia que fue estructurado todo un
complot para que Estados Unidos consiga su fin.
En esa conspiración anticubana ha tenido un papel protagónico el
ultraconservador Partido Popular (PP), bien conocido por su odio
visceral hacia Cuba, su sumisión a los sectores más ultraderechistas
de Estados Unidos, y el que cumpliendo instrucciones de Washington
consiguió, cuando gobernaba en España José María Aznar, que la UE
adoptara la Posición Común hacia la mayor de las Antillas.