JERUSALÉN, 8 de abril. — Más de 7 000 presos palestinos
comenzaron en 13 cárceles y centros de detención israelíes una
huelga de hambre indefinida, en demanda de que el servicio de
prisiones sionista mejore su precaria situación.
Los presos exigen que Tel Aviv cese de humillar a las familias en
los puestos de control, y permita a los residentes en Gaza visitar a
sus familiares en cárceles israelíes.
Piden, además, se acceda a que centenares de familiares de
Cisjordania, Jerusalén Este y árabes, con ciudadanía israelí,
visiten a sus parientes encarcelados, entre otras peticiones, según
aparece en Cubadebate.
De acuerdo con EFE, el diario Haaretz informó que Israel se ha
apropiado desde los años 90 de grandes sumas de dinero, equivalentes
a 16 millones de euros o 21,6 millones de dólares anuales,
recaudadas en Cisjordania, que, de acuerdo con el Derecho
Internacional, debería haber revertido en ese territorio palestino.