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Camino a Sudáfrica’10–Grupo C
La porfía del centurión
—“He sudado más en el banquillo que algunos en
el campo.” John Benjamin Toshack, seleccionador galés
ARIEL B. COYA
Dice
Fabio Capello que Inglaterra pretende alcanzar "como mínimo" las
semifinales en el Mundial de Sudáfrica y la expresión que, proferida
por cualquier otro seleccionador sonaría quizá a excesivo entusiasmo
o simple bravata, acuñada por el técnico italiano merece escucharse
mejor aún como una premonición casi infalible.
Al fin y al cabo, según teorizó el propio Capello hace ya tiempo
"el fútbol es un deporte simple en el que a algunos les gusta
hablar. A mí me encanta ganar", de lo cual se deduce que sus
palabras van muy en serio.
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A pesar de retirarle la capitanía a
John Terry, Fabio Capello confía plenamente en su capacidad
defensiva junto a Rio Ferdinand. |
No solo nos referimos a uno de los estrategas más curtidos que
pueblan los banquillos del fútbol actual, sino de uno que encima
reúne la autoridad, el tesón y la templanza de un centurión romano.
Un genio resultadista, cuyo abultado palmarés con Milán, Juventus,
Real Madrid y Roma ya desearían tener muchos equipos, y del que
dicen tiene fama también de sacar de los futbolistas todo cuanto
pueden dar y un poco más.
Así pues, no resulta muy difícil imaginar por qué las mentes
pensantes del fútbol inglés lo reclutaron, tras revivir el fracaso
con el sueco Sven-Goran Ericsson y el desastre con Steve McClaren.
Más aun en un país donde el fútbol comporta algo serio, y casi
sagrado: el último vestigio de un Imperio que, después de la Segunda
Guerra Mundial, no lo fue más; ni en lo político, ni en lo
económico, ni en lo militar.
De ahí que no solo posee la liga más competitiva del mundo
—gracias a la desquiciada inversión de caprichosos magnates
extranjeros—, sino que presume de tener a algunos de los mejores
jugadores del momento.
Al arribar a las Islas el técnico italiano encontró el material
que precisaba para transformar a su nuevo equipo en una auténtica
máquina de guerra, con una retaguardia de hierro en el eje de la
defensa (John Terry, Rio Ferdinand), dos enérgicos zapadores en el
centro del campo (Steven Gerrard y Frankk Lampard) y un ariete
formidable en el frente de ataque (Wayne Rooney).
Con esos mimbres trenzó un equipo espeso y calculador, que se
cierra atrás como una ostra —puro catenaccio—, mientras arriba
tritura a su rival con la eficacia machacona de un bulldózer. Puede
que su juego no deslumbre por su belleza y fluidez, pero igual le
basta para ganar los partidos. Bajo sus órdenes, la selección de la
rosa clasificó de un tirón para Sudáfrica, con nueve victorias en el
Grupo 6 y 34 goles (más que nadie en la Zona Europea) por solo seis
en contra, en tanto su única derrota (0-1) se produjo en Ucrania,
con el pase ya en el bolsillo.
UNA REVANCHA Y DOS DEBERES
El estreno de los campeones en 1966 por el apartado C, en
Rustenburgo, será el 12 de junio frente a Estados Unidos, en lo que
supone un choque con tintes de revancha, luego de que en 1950 un
variopinto equipo norteamericano le infligiera la primera derrota en
esas lides. Sin embargo, más allá del resultado, la anécdota radicó
en el impacto que tuvo para muchos periódicos ingleses, que no
pudiendo dar crédito a la derrota, publicaron, en lugar del 0-1
contra, un 10-1 a favor.
Aunque mucho ha llovido desde entonces, Estados Unidos tampoco es
más un país donde el soccer (como denominan allí al fútbol) tiene
sus mejores exponentes entre las mujeres. Con Landon Donovan y
compañía, el once de las barras y las estrellas volvió a clasificar
con holgura por el área de CONCACAF y ya demostró de lo que es capaz
durante la Copa Confederaciones del 2009. Justo allí, en la nación
del arcoiris, quebró en semifinales la racha invicta de España (con
los tantos de Jozy Altidore y Clint Dempsey), y aún puso contra las
cuerdas a Brasil en la final, en la que llegó a irse al descanso con
un 2-0 a favor para acabar cayendo 3-2.
A continuación los ingleses deberán medirse sucesivamente con
Argelia y Eslovenia, dos rivales de menor entidad que, no obstante,
vuelven a apostar por la sorpresa tras su clasificación. Después de
24 años de espera, los Zorros del Desierto, campeones de la Copa
Africana de Naciones en 1990, vivirán su tercera incursión
mundialista, luego de superar a Egipto en un histórico partido de
desempate en Jartum (Sudán), con un solitario gol del defensor Antar
Yahia, precisamente una de las figuras del conjunto, junto a los
también zagueros Madjid Bougherra y Nadir Belhadj y el guardameta
Lounes Gaouaoui.
Eslovenia, por su parte, se vistió de auténtico "matagigantes"
para acceder por segunda vez a un Mundial en su corta historia, tras
el de Japón-Sudcorea’02. No solo desplazó a Polonia y la República
Checa por el Grupo 3 de la UEFA (en el que terminó segundo por
detrás de Eslovaquia), sino que eliminó también a Rusia en la
repesca, merced al tanto de Zlatko Dedic y a su hermética defensa en
el partido de vuelta, que le dieron el triunfo por el valor doble de
los goles fuera de casa, tras haber caído por 2-1 en Moscú. De modo
que, sin duda, aspira a seguir desafiando pronósticos cuando se
cruce con los mejores equipos del mundo, con el delantero Milivoje
Novakovic, el arquero Samir Handanovic y su capitán Robert Koren,
como principales jugadores a seguir.
Habrá que ver entonces cómo se las ingenia Capello para que su
equipo cumpla con su objetivo de reeditar por lo menos la segunda
mejor actuación inglesa. Algo para lo que deberá lidiar con las
bajas por lesión de David Beckham y Michael Owen, además de otros
problemas.
Al día de hoy Inglaterra no tiene portero (todavía no descubren
cuál de todos es el menos malo) y tampoco encuentra una pareja de
ataque para Rooney. Capello tiene por delante el reto de su vida. |