¿Cómo se puede tener vacas que paran cada cinco años?

FREDDY PÉREZ CABRERA

VILLA CLARA.— De la solución que pueda dar el sector ganadero en los próximos años al serio dilema de la baja natalidad y la alta mortalidad de la masa vacuna, dependerá en gran medida el crecimiento de la producción de carne y leche, dos renglones vitales para la alimentación del pueblo.

Los terneros necesitan una esmerada atención desde que nacen.

Deficiencias en la inseminación artificial, descontrol de la masa, empleo de reproductores de baja calidad y pobre alimentación resultan algunas de las causas más frecuentes del problema.

Un vistazo al tema en la provincia de Villa Clara muestra cuánto falta por hacer en este frente a la vez que evidencia la necesidad de trabajar con responsabilidad y sistematicidad, a fin de obtener resultados positivos, más allá de las limitaciones económicas por las que atraviesa el país, y en busca de resolver de una vez y por todas las insuficiencias que impiden el crecimiento sostenido de la ganadería.

Aun cuando de forma general en este territorio se incrementa la natalidad, manteniéndose como una de las mejores del país con un 57,1%, esto no significa que todo marche como debiera.

Las estadísticas del pasado año demuestran cuánto camino falta por recorrer todavía, sobre todo porque unidades como la CCS Pedro San Martín, de Corralillo; las UBPC Cuba Uruguay, de Manicaragua y Desembarco del Granma, de Santa Clara, logran un 82% en la natalidad, con iguales recursos y similar clima que en el resto de la provincia, muestra de que aún falta mayor voluntad y responsabilidad de los hombres para enfrentar el reto.

CAMINO POR ANDAR

Cuando el país está proponiendo alcanzar una tasa de natalidad del 80% para los próximos años, aquí suman más de 200 las entidades que están por debajo del 50%, entre ellas 71 pertenecientes al sector estatal, 67 UBPC, 39 CCS y 46 CPA.

Incluso, hay entidades como las UBPC Vizcaya y Arroyo, de Encrucijada; José Ramón Pérez, de Quemado de Güines; Guaniya, en Corralillo; y la CPA Frank País, de Manicaragua, que solo alcanzan entre un 15 y un 28% de animales nacidos en el año, lo cual significa que sus vacas paren cada cuatro o cinco años. Inconcebible.

Son varios los elementos que influyen negativamente en esta situación, explicó el ingeniero Roberto García, subdelegado al frente de la ganadería en el territorio, quien destacó que gran parte de los nacimientos en el sector privado, donde se contabiliza la mayor cantidad de animales, son fruto de la monta natural y no de la inseminación artificial, lo cual impide tener mejores crías desde el punto de vista genético y productivo.

Por otra parte, la falta de inseminadores, a fin de potenciar variedades de ganado más adecuadas al clima de nuestro país y a nuestras necesidades, además de la carencia de utensilios como termos para depositar el semen de los toros, así como la poca información de los productores, ha contribuido a la baja natalidad y a reproducir animales que no son los más idóneos para incrementar la producción de carne y leche.

Según Rolando Omar Bartumeu, director del Instituto de Medicina Veterinaria en el territorio, la mayoría de los campesinos prefieren por tradición la monta natural; solo un 30% emplea la inseminación artificial. Si no tienen toro cerca lo buscan con el vecino, o de lo contrario acuden a otras gestiones, todo lo cual genera animales de baja calidad y genéticamente deformados.

También se dan casos de productores que no declaran los nacimientos un mes después del parto como está establecido, a veces por descuido, y otras a fin de encubrir las pérdidas o para sacrificar los animales ilegalmente, lo cual genera descontrol de la masa, alega Luis Arbélaez Campos, director del Registro de Control Pecuario, CENCOP.

A este fenómeno hay que agregar la alta mortalidad, que en el 2009 llegó a 19 918 animales, de los cuales 6 643 eran terneros, según reconoció el subdelegado de la ganadería en Villa Clara, quien reveló como principales causas la insuficiente base alimentaria y el déficit en las fuentes de abasto de agua, problemas que son solubles.

Para soportar un periodo seco debemos tener no menos de 5,4 toneladas de comida de reserva por cada animal para el año, y hoy estamos en 3,8, de ahí el bajo peso y la alta mortalidad cuando escasean las lluvias, destacó Roberto García, quien detalló la falta de conciencia de que para tener ganado hay que sembrar comida, especialmente en las áreas estatales, donde se reporta la mayor parte de las muertes.

Por razones como estas el país deja de producir cada año millones de litros de leche y miles de toneladas de carne. Si con 62,5% de nacimientos, Villa Clara entregó al estado más de 46 millones de litros de leche el pasado año, pudiera producir mucho más con una natalidad cercana al 80%. Estudios realizados por la Delegación del Ministerio de la Agricultura en el territorio demuestran que podría superarse la cifra de 100 millones de litros al año.

Otro importante indicador es el número de vacas en ordeño. Para ser económicamente eficiente, un productor debe lograr que, de cada 100 vacas, entre 60 y 65 estén en explotación, y Villa Clara posee poco más del 45%, brecha por la cual también se escapa el preciado líquido.

Llama la atención entonces el hecho de que en el sector privado haya más nacimientos y menos muertes. Algunos dicen que es porque en esta modalidad reciben mayor estimulación monetaria, sin embargo, lo cierto es que brindan mayor atención al animal desde su nacimiento y poseen mejor disciplina tanto técnica como administrativa.

Un colectivo que convoca

La experiencia de la UBPC Desembarco del Granma, de Santa Clara, dirigida por Israel Aguilar Pérez, demuestra que no es tan difícil resolver los problemas que frenan el crecimiento de la masa ganadera en el país, la mayoría de los cuales dependen del accionar de los hombres.

¿Por qué allí las vacas paren cada 13 meses y no cada cuatro o cinco años como sucede en muchos lugares? ¿Cómo es posible que sus trabajadores logren tasas de mortalidad de 0,75% en el 2008 y 1,37 el pasado año y que tengan sembrada toda la comida que necesitan sus animales?

Con esos indicadores los resultados vienen solos. Cuando el promedio de litros de leche por vacas en ordeño en la provincia es de 2,5, allí es de seis, lo que propició que ya en el 2009 aportaran más de un millón de litros del preciado líquido.

Para lograrlo ellos han formado sus propios técnicos veterinarios, quienes garantizan la gestación de todas sus vacas a partir de pies de cría de calidad, mantienen sembradas más de 280 hectáreas de caña y king grass, además de poseer dos o más fuentes para el abasto de agua a sus animales en todas las vaquerías.

El exquisito sistema de rotación por cuartones, así como la esmerada atención a los terneros, también forman parte del sistema de trabajo de la UBPC.

Para que se tenga una idea del sentido de pertenencia a la UBPC Desembarco del Granma, baste decir que allí se ha reducido el hurto y sacrificio de ganado prácticamente a cero. En 1999 se perdieron por ese concepto 99 cabezas, mientras en los dos últimos años solo dos, a razón de una por año, resultado del sistema de vigilancia organizado por los propios trabajadores de la UBPC.

Si Israel y su colectivo logran estos resultados, ¿por qué otros no pueden imitarlo?

 

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