La firma este jueves del nuevo acuerdo de reducción y limitación
del arma nuclear no dejó ni vencedores ni perdedores, todos ganamos,
declaró el presidente ruso, Dmitri Medvedev, en rueda de prensa en
Praga.
Con la rúbrica del crucial tratado logramos un balance de
intereses entre Estados Unidos y Rusia, en el cual no existen ni
vencedores ni perdedores, ganan ambos al reforzar su respectiva
seguridad y la del mundo entero, consideró el dirigente ruso.
Además, la firma del mencionado documento eleva el nivel de
relaciones y de confianza mutua de Washington y Moscú, en medio de
los esfuerzos por forjar unos nexos bilaterales predecibles, estimó
el jefe de Estado ruso.
Medvedev, quien durante la firma del tratado intercambió palabras
en inglés con Obama, anunció que viajará a Estados Unidos este
verano.
El estadista ruso reconoció las dificultades durante las pláticas
en Ginebra relacionadas con la defensa anticoheteril y destacó que
en el preámbulo del acuerdo aparece la vinculación jurídica entre
las armas estratégicas ofensivas y los sistemas antimisiles.
Asimismo, indicó que a Rusia para nada le es indiferente la
posición de otras potencias nucleares y se refirió a la necesidad de
evitar una situación paradójica, en la cual Moscú y Washington
reducen sus arsenales, mientras otros van en sentido contrario.
En sintonía con Obama, Medvedev también reconoció que el 90 por
ciento de las armas nucleares en el orbe se encuentran en sus
respectivos países como herencia de la guerra fría.
A la ceremonia en esta urbe para la firma del acuerdo de desarme
de más de 160 páginas, que incluye un Protocolo y anexos al
Protocolo, también asistió el ministro ruso del Exterior, Serguei
Lavrov, y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton,
entre otros.