BISKEK,
7 de abril.— El presidente de Kirguistán, Kurmanbek Bakiyev,
abandonó el cargo y salió de la capital del país este miércoles,
después que la oposición tomó el control de los principales
edificios y anunció la formación de un nuevo Gobierno, tras
violentos disturbios que dejaron decenas de muertos.
Según AFP, el avión abandonó el aeropuerto de Manas hacia las
20H00 locales (14H00 GMT), sin que se supiera el destino del mismo.
El primer ministro de Kirguistán, Daniar Usenov, firmó su carta
de renuncia.
Kirguistán es un país montañoso de Asia central, con una
población de 5,3 millones de habitantes, de los cuales 65,7% son
kirguis, 13,9% uzbekos y 11,7% rusos.
Según Itar-Tass, Roza Otunbaeva fue designada jefa interina del
Gobierno de confianza popular.
Lo principal ahora es lograr que se estabilice la situación en la
república, evitar el merodeo y salvaguardar las vidas de la gente,
considera Otunbaeva.
La crisis política en la República de Kirguistán ha provocado
enfrentamientos, saqueos y acciones extremas, con reportes de entre
40 y 100 personas muertas.
En su reunión extraordinaria, el Legislativo dirigió una
declaración al pueblo, los partidos políticos y las organizaciones
sociales, en la que advierte con profundo pesar la situación creada
por las acciones destructivas e ilegales de un grupo de personas en
la ciudad de Talas.
El Gobierno ha declarado el estado de emergencia por un mes en
las regiones norteñas afectadas, donde se registraron saqueos y hubo
coches incendiados.