Ernán en el sonido de su Isla

Cecilia Crespo

Ernán López-Nussa es uno de esos imprescindibles tecladistas cubanos de los últimos tiempos. Etiqueta y dibuja el sonido de un país que se expresa y alimenta con música. Así lo hizo saber desde el escenario de la sala Caturla, del teatro Amadeo Roldán, en un concierto destinado a recordar el aniversario 80 de la publicación de los Motivos de son, de nuestro Nicolás Guillén.

Acompañado por Ramsés Rodríguez en la batería y Gastón Joya en el contrabajo, formidables instrumentistas con quienes se presenta en formato de trío habitualmente, interpretó Los tres golpes, de Ignacio Cervantes y el tercer movimiento de la Sonata patética, de Beethoven con notables arreglos en los que demuestra que es capaz de desempeñarse con igual destreza tanto en el jazz como en los predios de la llamada música culta.

Puesto y convidado, Niña con violín, Carbón a la carbonera e Isla, fueron algunos temas de su autoría que compartió con el auditorio en esta ocasión, donde fue evidente la saga de una sonoridad que ensambla la más depurada academia, el acento cubano y la pulsación rítmica de su elegante pianismo.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir