La empresa de cerámica de Las Tunas fabrica aditamentos de barro
para acoplarlos a las hornillas eléctricas, tras comprobar que con
esta innovación se consume un 15 por ciento menos de energía.
Antes de iniciar la producción de estas unidades de barro, en la
ciudad de Las Tunas se iniciaron experimentos en dos edificios
multifamiliares, donde se colocaron 96 aditamentos en igual número
de viviendas, en las cuales se ha comprobado la efectividad del
invento.
"Sí me ha dado resultado, consumimos menos electricidad por esta
vía y además cuando apagamos la hornilla el calor se conserva
durante 30 minutos o más, aseguró Tamara Cartaya, vecina del
edificio 27, del reparto Santos.
Coinciden con ese criterio Hipólito Vega y Félix Álvarez, quien
tras significar que, además, el equipo se conserva más, expresa que
"sería muy valioso para el país si a cada hornilla se le pusiara
pieza de barro".
Este programa tuvo su origen en el municipio de Sibanicú,
Camagüey, gracias al trabajo desarrollado por el innovador Andrés
San Román, y ya está generalizado por toda la Isla.
El territorio tunero tiene en plan fabricar 144 mil aditamentos
hasta mediados de año para el surtido a igual número de hogares, y
otros 56 mil que irán a la reserva.
Sin embargo, Sondra Domínguez, administradora de la planta de
cerámica Primero de Enero, explicó a la AIN que no es económico
fabricar muchos moldes -de madera y yeso-porque cuando concluya el
programa recesa el valor de uso, y eso atrasa el plan.
Aunque -aclara Domínguez-- ya se inventó una prensa y otra está
en proceso, cada una de las cuales podría terminar mil cada día, si
se implanta doble turno de trabajo.
El ingeniero Richard Arias, directivo de la Empresa Eléctrica de
Las Tunas significa que si Cerámica y Vascal -la otra entidad
fabricante de aditamentos-- aceleran el proceso productivo, los
moldes podrían venderse a otros territorios, y así evitarían
pérdidas económicas.