En nombre de las nuevas generaciones de cubanos y su vanguardia
política, el IX Congreso de la UJC condenó hoy la resolución
anticubana del Parlamento Europeo y la feroz campaña mediática
desatada contra la Revolución.
Las mentiras que descaradamente fabrican y que tan ágilmente
multiplican los poderosos medios del imperialismo mundial, no
lograrán sus objetivos, señala la declaración, hecha pública esta
mañana por los delegados a la cita, al inicio del segundo y último
día de debates en el Palacio de Convenciones de La Habana.
Con los "pinos nuevos" de la Revolución jamás podrán contar los
enemigos de Cuba en su obsesión por destruirla, enfatiza el
documento, que califica de inmoral, injerencista, hipócrita y
mentirosa y rechaza enérgicamente la resolución adoptada por el
Parlamento Europeo el 11 de marzo último.
Quienes la aprobaron poco saben, y menos aún les interesa saber,
la esencia real de nuestros asuntos, nuestras conquistas,
limitaciones y propuestas, a ellos les basta con hacer de peones
bien pagados en la guerra sucia contra Cuba, destaca.
Debieron antes preguntarse y preguntarnos, por qué a pesar de los
problemas, las carencias y el genocidio cotidiano del bloqueo, los
jóvenes cubanos hemos decidido seguir adelante, decirnos las cosas
entre revolucionarios, debatir y buscar soluciones que no impliquen
bajar la cabeza y olvidar la historia, señala la proclama.
Y añade que tales preguntas habrían traído respuestas que los
enemigos de la Revolución no quieren escuchar, y argumentos que la
prensa occidental está obligada a callar, pues su libertad de
expresión termina, allí donde comienzan nuestras verdades.
En su declaración, los 800 delegados al Congreso afirman que
sorpresa sería escuchar del Parlamento Europeo una condena a las
miles de víctimas del terrorismo contra Cuba o al cruel e injusto
encarcelamiento en EE.UU. de cinco compatriotas, verdaderos
luchadores contra el odio y el terror.
La juventud cubana se une al rechazo que ha generado en toda la
isla y en el mundo este ejercicio de rencor feroz contra un pueblo,
permanentemente agredido desde que plantó su decisión de ser
diferente a 90 millas de quienes no toleran la libertad de ser
distintos, puntualiza esta denuncia "contra la mentira y el odio".
Asimismo, ratifica que las calles cubanas, bastión revolucionario
y miliciano, sólo serán tomadas por la alegría de niños y jóvenes,
que disfrutan el privilegio de construir cada día, junto a los que
han hecho posible la esperanza, esta historia por Cuba y por los
pobres de la Tierra.
Desde este IX Congreso, condenamos a quienes nos agraden y los
que a cambio de limosnas se apuran en traicionar a su pueblo, como
si la historia no les enseñara que por encima de los que se quiebran
y renuncian siempre ha pasado la inmensa mayoría de los cubanos, con
su juventud a la vanguardia, concluye.