El Parlamento Europeo debía emitir una resolución contra sí
mismo, dados los crímenes y exterminios cometidos por muchos de los
países en él representados, subrayó hoy Raúl Izquierdo, presidente
del Instituto de Historia de Cuba.
En declaraciones a la AIN en esta ciudad, el Doctor en Ciencias
indicó que una buena oportunidad de ejercer justicia sería la de
condenar a España, por las vidas que sus tropas segaron durante la
conquista, colonización y sometimiento de esta Ínsula Caribeña,
desde comienzos del siglo XVI hasta 1898.
El también Presidente de la Unión Nacional de Historiadores de
Cuba (UNHIC), precisó que solo en la Guerra de los 10 años
(1868-1878) perecieron por la obstinación de los gobernantes de la
nación ibérica 100 mil patriotas e igual número de soldados
españoles.
Izquierdo indicó que, durante la llamada Guerra Necesaria
(1895-1898) murieron 55 mil 874 peninsulares, unos en combate contra
las tropas mambisas, y otros por la malaria y enfermedades, debido
al empecinamiento de Madrid de conservar su última colonia en
América y negar la independencia a los cubanos.
El presidente de la UNHIC aclaró que esas estadísticas obran en
archivos de Cuba y España, y coinciden con testimonios de los dos
veces capitanes generales de la Isla Joaquín Jovellar y Soler y
Arsenio Martínez Campos.
Debía lamentar el Parlamento Europeo, dijo el entrevistado, que
más del 70 por ciento de los soldados españoles que perdieron la
vida en la contienda del 95 eran jóvenes menores de 24 años,
campesinos en su mayoría, que fueron inmolados contra su propia
voluntad y la de sus familias.
En la última guerra -explicó- y como consecuencia de la
Reconcentración de Weyler, murió la quinta parte de la población
civil cubana, aunque en las provincias de Las Villas y Matanzas la
cifra alcanzó a más del 30 por ciento de sus habitantes.
Izquierdo opinó que, más que condenar a Cuba injustamente y
sumarse a las campañas mediáticas del gobierno de Estados Unidos y
la mafia miamense, el legislativo europeo debía pedir disculpas por
el exterminio a la población aborigen y el saqueo de gran parte de
las riquezas de Cuba.
Las excusas debían ser extensivas a muchas naciones del
continente africano, ensangrentadas por los europeos desde que
pusieron el pie en sus riberas, como escribió el desaparecido
revolucionario y político Ho Chi Minh, padre de la independencia de
Vietnam.