Los lectores invidentes de todo el país celebran el Día del libro
cubano, gracias a las oportunidades creadas por la Revolución para
ellos y la labor de la Asociación Nacional del Ciego (ANCI), reporta
la AIN.
La producción sistemática de textos en el método Braille se
inició en 1987, con la publicación de las obras La edad de oro y La
historia me absolverá por la editorial José Martí, mientras que hoy
se cuenta con dos imprentas dedicadas a esa actividad.
Esas entidades suministran materiales a 15 escuelas especiales,
el Centro Nacional de Rehabilitación y más de un centenar de
bibliotecas y áreas de lecturas para ciegos.
Se trabaja además en la producción del llamado libro hablado,
consistente en obras grabadas en casetes o discos compactos para
personas con discapacidad visual.