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Robo de angulares
Un problema de alta tensión
RONALD SUÁREZ RIVAS
Aunque los números estén de su lado, el ingeniero Luís Martínez
no se conforma. "La línea sigue ahí y, por tanto, no dejamos de ser
vulnerables. Nos pueden robar en cualquier momento".
Cuando
a una estructura le faltan angulares, aunque no haya sido impactada
por un fenómeno meteorológico, puede jorobarse.
Aun cuando en los últimos cinco años las estadísticas reflejan
una disminución del delito en torno a las torres que sostienen el
tendido eléctrico de alta tensión, control sigue siendo una palabra
de orden.
La explicación es sencilla, una estructura a la que le falten
angulares se debilita notablemente. "No es preciso un huracán para
comprobarlo. Incluso en condiciones normales puede jorobarse",
comenta Luis Martínez, máximo representante en la provincia de la
Empresa de Construcciones de la Industria Eléctrica (ECIE).
A pesar de ello, personas irresponsables se siguen aventurando en
el saqueo de las torres exponiéndose incluso a numerosos peligros y
sin medir las verdaderas consecuencias que un daño en el sistema
eléctrico pudiera ocasionar a la población y a la economía.
VALE MÁS PREVENIR...
Incluso cuando en el primer trimestre del presente año el número
de hechos en todo el país se ha reducido en un 50%, en comparación
con igual período del 2009, el tema continúa demandando la mayor
atención; sobre todo cuando la práctica indica que elevar el control
equivale a reducir el delito.
La
recuperación de los daños ocasionados por el huracán Gustav en las
torres de Pinar del Río, tuvo un costo de nueve millones de pesos.
Así sucede en Pinar del Río, donde a partir del 2005, gracias a
un eficaz mecanismo de vigilancia, la cantidad de incidentes ha ido
en descenso. El único hecho reportado el pasado año fue rápidamente
esclarecido y sus responsables puestos a disposición de los
tribunales. Durante el 2010 no ha ocurrido ninguno.
"La línea se encuentra en una zona de difícil acceso, pero
también está protegida", argumenta el Director de la ECIE en la
provincia.
"Contamos con un sistema basado en un grupo de celadores
encargados de su cuidado.
Con ello, de producirse un robo, se puede detectar casi de
inmediato".
EL PRECIO DE LA CODICIA
No obstante, los especialistas admiten que ningún mecanismo es
infalible.
Así
quedaron muchas estructuras en el país luego del paso de los
fenómenos meteorológicos en el 2008.
"Nuestras torres poseen varios elementos que son objeto de robo.
Entre ellos los angulares y los pasos de escalera, tornillos
ubicados en la diagonal para facilitar la subida de los linieros",
comenta Ramón Miguel Pedrera, director de la Empresa Eléctrica de
Vueltabajo.
La irresponsabilidad y la codicia pueden conducir a un desenlace
fatal. Además de incurrir en un delito penado por la ley, quienes se
suben a una de estas colosales armazones de acero corren el riesgo
de caerse o de electrocutarse.
Tales actos, además, podrían tener consecuencias sobre los
hogares e instituciones cuya vitalidad depende de la energía
conducida por los tendidos de alta tensión.
"Estas estructuras están confeccionadas por el método de tijera.
O sea, se tejen los angulares con el propósito de darles fortaleza.
Cuando se retira una de esas piezas ocurre un debilitamiento",
describe Luis Martínez, director de la ECIE.
Por ejemplo, los estudios demuestran que los daños provocados a
una torre de simple circuito por un huracán categoría uno en la
escala de Saffir-Simpson, con vientos sostenidos de hasta 153 km h,
son mínimos. Pero de faltarle solo dos angulares es probable que no
resista.
PARA QUE EL ESFUERZO PERDURE
Según los especialistas, no fue ese el caso de las 142
estructuras derribadas por el huracán Gustav, con rachas de más de
300 kilómetros, a su paso por Pinar del Río en agosto del 2008.
"En aquel momento no teníamos faltantes de angulares de lo
contrario el daño hubiera sido mayor. La línea se cayó por la enorme
fuerza del viento, que provocó un efecto dominó", asegura Pedrera.
La imposibilidad de utilizar ese tendido motivó que durante cerca
de 13 meses, la transferencia de energía desde la termoeléctrica del
Mariel (La Habana) hacia la provincia se limitara en un 50%, con el
peligro de que una falla en el resto del sistema dejara sin servicio
a buena parte del territorio.
Su recuperación total, a un costo de nueve millones de pesos,
demoró cuatro meses de acondicionamiento del terreno, estudios y
negociaciones para la importación de los componentes necesarios y
cerca de un año de trabajo.
Gracias a ese empeño colosal, en el que intervinieron diez de las
13 unidades pertenecientes a la ECIE en todo el país, con una fuerza
superior a los 200 hombres, junto a varias empresas y organismos de
Vueltabajo, el territorio hoy puede contar otra vez con un sistema
eléctrico confiable.
Sin embargo, para que el esfuerzo perdure, ahora se impone
garantizar su cuidado cerrándole el paso a los depredadores de alta
tensión.
Las torres de alta tensión están fabricadas con acero galvanizado
a fin de elevar su resistencia a la intemperie. Sin embargo, ello
impide soldar los angulares al resto de la estructura, porque al
aplicar un arco eléctrico, la composición del metal se debilita y da
paso a la corrosión, por lo cual el anclaje es atornillado. Por
tanto, el único modo de impedir el saqueo de la línea consiste en
extremar la vigilancia. |