Alimento alternativo

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

Bajo la lluvia o desafiando el frío de la madrugada, un pequeño colectivo del municipio de Artemisa garantiza los 470 litros que deben enviar diariamente a la capital, para niños que solo toleran la leche de chiva.

Fotos: Otmaro RodríguezLas chivas en ordeño gozan de excelente salud.

Los encargados de esa misión están muy felices de hacer posible que esos infantes tengan garantizado el alimento según las indicaciones médicas.

Ramiro Almeida, jefe de la granja Dagame, de la empresa pecuaria genética Los Naranjos, afirma que el promedio de las 396 cabras en ordeño es de 1,4 litros; algunas rebasan esa cantidad.

La masa lechera la componen varias razas entre las cuales predominan la Saanen, Nubia y Alpina. No todos los animales están al mismo tiempo en ordeño pues los hay en recría y en fase de desarrollo, esperando sustituir a los menos productivos.

Estas razas llegaron a la granja a finales de la década de los ochenta y hasta la fecha, en opinión de los especialistas, tienen un comportamiento integral y favorable en lo productivo.

Todo ejemplar de leche para que alcance buen rendimiento necesita estabilidad alimentaria, adecuado balance de los nutrientes y un manejo que responda a sus características y exigencias.

El sustento que se les suministra tiene como base pastos, forraje y un suplemento concentrado para cubrir los requerimientos del animal. La salud y fortaleza del rebaño, incluso de los sementales enviados a otras provincias para mejorar la raza criolla en el país, evidencian las posibilidades de estos.

Las hembras en ordeño pueden tener una vida productiva entre 8 y 11 años, periodo que puede ser mayor o menor, en dependencia del manejo, la atención fitosanitaria y la posibilidad de mantenerlas libres de cualquier enfermedad.

El compromiso no es fácil de cumplir, acopiar cerca de 500 litros diarios de leche de chiva —explica Almeida— demanda experiencia, destreza y habilidad del ordeñador. De esto depende que el animal obedezca la voz de mando y ponga de su parte. El colectivo ratifica el compromiso de lograr este año no menos de 180 000 litros.

El “gran campeón” de la Feria de Rancho Boyeros.

Lo fundamental de este programa, del cual poco se escribe, es la cohesión del equipo de trabajo y la sistematicidad para que ningún obstáculo impida el cumplimiento del plan diario. Los niños que necesitan ese tipo de leche—subraya—, deben recibirla los siete días de la semana. Ellos esperan por nosotros y no podemos defraudarlos.

Todos recuerdan el haber obtenido con uno de sus sementales el título de "gran campeón" de su categoría en la Feria de Rancho Boyeros. Y el compromiso es tener otros ejemplares acreedores de tal reconocimiento en ferias próximas. La aspiración del colectivo es no estancarse, buscar siempre lo mejor en la alimentación y ser celosos en preservar la salud de sus animales.

Los reporteros de Granma fueron testigos del control sanitario con los visitantes y de la limpieza, el orden y la disciplina que predominan en esas instalaciones ubicadas en una zona estratégica pues, el estar distantes de la comunidad, les ayuda a tener el rebaño en privacidad. Los trabajadores —cada uno tiene labores muy específicas— se encuentran vinculados a los resultados finales de la producción. A más leche con menos recursos, mayores ingresos.

 

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