Los encargados de esa misión están muy felices de hacer posible
que esos infantes tengan garantizado el alimento según las
indicaciones médicas.
Ramiro Almeida, jefe de la granja Dagame, de la empresa pecuaria
genética Los Naranjos, afirma que el promedio de las 396 cabras en
ordeño es de 1,4 litros; algunas rebasan esa cantidad.
La masa lechera la componen varias razas entre las cuales
predominan la Saanen, Nubia y Alpina. No todos los animales están al
mismo tiempo en ordeño pues los hay en recría y en fase de
desarrollo, esperando sustituir a los menos productivos.
Estas razas llegaron a la granja a finales de la década de los
ochenta y hasta la fecha, en opinión de los especialistas, tienen un
comportamiento integral y favorable en lo productivo.
Todo ejemplar de leche para que alcance buen rendimiento necesita
estabilidad alimentaria, adecuado balance de los nutrientes y un
manejo que responda a sus características y exigencias.
El sustento que se les suministra tiene como base pastos, forraje
y un suplemento concentrado para cubrir los requerimientos del
animal. La salud y fortaleza del rebaño, incluso de los sementales
enviados a otras provincias para mejorar la raza criolla en el país,
evidencian las posibilidades de estos.
Las hembras en ordeño pueden tener una vida productiva entre 8 y
11 años, periodo que puede ser mayor o menor, en dependencia del
manejo, la atención fitosanitaria y la posibilidad de mantenerlas
libres de cualquier enfermedad.
El compromiso no es fácil de cumplir, acopiar cerca de 500 litros
diarios de leche de chiva —explica Almeida— demanda experiencia,
destreza y habilidad del ordeñador. De esto depende que el animal
obedezca la voz de mando y ponga de su parte. El colectivo ratifica
el compromiso de lograr este año no menos de 180 000 litros.
Lo fundamental de este programa, del cual poco se escribe, es la
cohesión del equipo de trabajo y la sistematicidad para que ningún
obstáculo impida el cumplimiento del plan diario. Los niños que
necesitan ese tipo de leche—subraya—, deben recibirla los siete días
de la semana. Ellos esperan por nosotros y no podemos defraudarlos.
Todos recuerdan el haber obtenido con uno de sus sementales el
título de "gran campeón" de su categoría en la Feria de Rancho
Boyeros. Y el compromiso es tener otros ejemplares acreedores de tal
reconocimiento en ferias próximas. La aspiración del colectivo es no
estancarse, buscar siempre lo mejor en la alimentación y ser celosos
en preservar la salud de sus animales.
Los reporteros de Granma fueron testigos del control
sanitario con los visitantes y de la limpieza, el orden y la
disciplina que predominan en esas instalaciones ubicadas en una zona
estratégica pues, el estar distantes de la comunidad, les ayuda a
tener el rebaño en privacidad. Los trabajadores —cada uno tiene
labores muy específicas— se encuentran vinculados a los resultados
finales de la producción. A más leche con menos recursos, mayores
ingresos.