La vida de cara al sol

Anneris Ivette Leyva

Dicen que el anhelo de Martí de morir encarando al sol, nítida alusión al deseo de cerrar sin mácula una vida de sacrificios y entregas, dotó a Domingo Alás Rosell de la voluntad suficiente para resolver, durante cuatro años y algunos meses, 28 860 ecuaciones matemáticas.

Foto: Yaimí RaveloPlaza Martiana, en Las Tunas.

El resultado de tantos cálculos hechos a lápiz y calculadora superó la aspiración martiana de una muerte luminosa: el Maestro era bueno, y como bueno, el arquitecto santiaguero Alás Rosell le regaló una inmortalidad sin sombras en la esquina más concurrida de la ciudad de Las Tunas.

Justo en el centenario de la caída en Dos Ríos del Apóstol de Cuba, se hizo más concreta su presencia en esta capital provincial tras la inauguración de la Plaza Solar, el 25 de marzo de 1995; cada 19 de mayo es escenificada allí una pieza mayor, con Martí y la luz como únicos protagonistas.

Ese día, a las 2:30 de la tarde —presuntamente la hora de su última cabalgata—, los rayos de sol refractados en una superficie especular hacen irradiar la frente del Héroe, moldeada en bronce por la escultora cubana Rita Longa y adosada a un monumento de cinco hojas puntiagudas posicionadas como brazos de estrella.

Sin necesidad de fórmulas y cuentas numerarias, como invitación a creer en influencias planetarias sobre nuestros destinos, este fenómeno se repite únicamente cada 26 de Julio, día en que una generación, en el centenario del natalicio de Martí, trocó sus ideas en las balas más precisas contra la tiranía y lo erigió autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada.

Más allá de contribuir a mantener encendida la imagen del fundador del Partido Revolucionario Cubano en nuestros tiempos, Domingo Alás Rosell logró demostrar, en plena plaza tunera, que la luz podía conquistar de varias formas "el gozo supremo de los hombres", según anunciara el Maestro.

En un semicírculo de granito de 720 centímetros de diámetro, con un gnomo de 1 300 kilogramos de bronce, diseñó uno de los relojes solares más precisos del mundo y el más grande en Latinoamérica. Una explanada de mármol cercana sirvió para ubicar, además, un calendario donde el mismo efecto de luces y sombras rememora 65 efemérides martianas. Así, con un mínimo de instrumental y esfuerzo, cualquiera es capaz de observar la hora solar, la fecha del día y la altura del Astro Rey en el firmamento.

La guía especializada de Dania Baldaquín, Perla Quintana o María Labrada, puede ayudar también a que la luz, esta vez en forma de conocimientos sobre el porqué del sitio escogido o la significación de cada detalle, abrace a los visitantes, incapaces de pasar de largo por esta Plaza donde el Maestro vive, imperecedero, de cara al sol.

 

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