La Casa de Amistad de los Estudiantes y Amigos de Cuba en Guinea
Bissau quedó inaugurada hoy con la presencia de graduados guineanos
en la Isla y colaboradores cubanos de la salud y educación en ese
país.
También estuvieron en el acto estudiantes de Medicina de la
facultad Raúl Díaz Argüelles, radicada en esa nación africana.
Elson Medina, presidente de la Asociación, y Pedro Doña Santana,
embajador de La Habana en Bissau, cortaron la cinta que dio inicio a
la actividad.
El local, ubicado en el centro de la capital guineana, fue
entregado por Salomé Gomes, esposa de Carlos Gomes, Primer Ministro
de esa nación, y cuenta con una sala para reuniones y una
biblioteca.
Medina manifestó que ese espacio servirá para unir más a los
graduados en Cuba, planificar acciones de amistad y solidaridad con
el pueblo de la Isla en estos momentos que los enemigos de la
Revolución se ensañan con una campaña mediática con fines
destructivos.
Dijo que la asociación tiene el deber y obligación de ser
solidaria con la Isla que les dio formación desinteresadamente y hoy
sigue siendo solidaria con su país, mediante los programas de
colaboración.
También agradeció el gesto amigo de la esposa del Primer Ministro
que entregó ese local de su propiedad para que se reforzara la
organización y la amistad con Cuba.
El diplomático cubano destacó que ese acto es una muestra más de
las excelentes relaciones entre los dos gobiernos y pueblos, ahora
en el campo de la solidaridad.
Inaugurar la Casa de Amistad servirá para demostrar a los
enemigos de Cuba, que en el mundo y en Guinea Bissau, tenemos una
fuerza solidaria dispuesta a defender la Revolución, manifestó.
Dijo que esto ocurre en momentos en que el imperio y sus aliados
desatan una campaña mediática contra la Isla caribeña y el bloqueo
económico, comercial y financiero de Washington se mantiene
inalterable.
También caracterizó la actualidad por la necesidad de incrementar
la lucha por la libertad de los cinco antiterroristas cubanos y
exigir más presión al gobierno de Washington para que se acabe esa
injusticia.
Gerardo Hernández, René González, Fernando González, Antonio
Guerrero y Ramón Labañino cumplen severas condenas en Estados
Unidos, que van desde 15 años a dos condenas perpetuas, por
monitorear a organizaciones terroristas anticubanas radicadas en La
Florida.