Familiares del joven canadiense Terry Fox elogiaron hoy el
Programa Cubano de Atención Médica Integral a los niños afectados
por la catástrofe nuclear de Chernóbil, plan que en sus 20 años ha
atendido a más de 24 mil personas.
En la visita realizada a la Villa Amistad Tarará, en el este de
la capital cubana, donde reciben tratamiento esos pequeños, Betty y
Rolly Fox (padres) y su hermana Judith Fox-Alder, presidenta de la
Fundación Terry Fox, calificaron de maravilloso y humano este
proyecto, fundado por iniciativa del líder de las Revolución Cubana
Fidel Castro.
Con
lágrimas en los ojos, ante un grupo de niños que recitaron versos
sencillos de José Martí, los visitantes resaltaron los beneficios
del referido programa integral organizado y financiado por el Estado
cubano, que incluye la preparación docente con maestros ucranianos,
la cultural y deportiva, entre otras.
La familia Fox escuchó testimonios de madres ucranianas que
llevaron a sus hijos a otros países, pero sólo en Cuba se les pudo
diagnosticar la enfermedad y manifestaron la esperanza de continuar
el tratamiento y rehabilitación, gracias a esta obra solidaria sin
precedentes.
El doctor Julio Medina, coordinador general del programa en la
Isla, agradeció la visita de la familia de Terry Fox y significó la
formación y valores de ese joven valiente que es un ejemplo para la
humanidad.
Terry Fox, aquejado de cáncer, sufrió la amputación de su pierna
derecha a los 18 años de edad, y con una prótesis corrió 42
kilómetros diariamente durante 143 jornadas consecutivas en 1980 y
murió 10 meses después, debido a la dolencia.
Olga Ivanovna, directora del Fondo Internacional de Chernóbil,
resaltó que este proyecto ha demostrado al mundo que Cuba no entrega
lo que le sobra, sino comparte lo que tiene.
Este programa va a estar en la historia escrito con letras de
oro, remarcó Ivanovna, quien es fundadora, pues arribó a La Habana
con su hijo en el primer vuelo el 29 de marzo de 1990, que traía 139
niños y fue recibido por Fidel.