"¿De
qué magnitud fueron los terremotos de 1932 y 1947?" "¿Es la
influencia de la fosa de Battle o del movimiento de la placa?" "¿Por
qué no produjo un tsunami el sismo de Haití?" "¿Cuáles son los
terremotos más violentos, los de desplazamiento vertical u
horizontal?" "¿Cómo se originó y de qué características fue el de
Chile?"
Como estas, fueron más de setenta las preguntas e intervenciones
de Raúl, que abarcaron desde conceptos teóricos generales hasta
detalles prácticos y técnicos, durante el análisis que presidió en
Santiago de Cuba el pasado domingo, sobre las causas, consecuencias
y medidas preventivas a adoptar ante un sismo de considerable
intensidad, a raíz del ocurrido el día anterior en las aguas al sur
del oriente cubano, con una magnitud de 5,5 en la escala de Richter.
Su principal interlocutor fue el Doctor en Ciencias Bladimir
Moreno Toirán, director del Centro Nacional de Investigaciones
Sismológicas, quien fue claro y preciso en cada respuesta, con el
auxilio de mapas y gráficos.
Por su parte, el Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros aclaró desde el comienzo que su principal propósito en
este encuentro era aprender, aunque también narró brevemente sus
recuerdos al lidiar con la sorpresa que siempre provocan estos
fenómenos telúricos desde la niñez en Birán, en la cárcel de Boniato
luego del asalto al Moncada y durante la lucha guerrillera en la
Sierra Maestra.
El Dr. Moreno explicó a Raúl y al resto de los dirigentes
participantes en el encuentro, que el movimiento telúrico en Haití
genera otras tensiones en la vecindad, se sacude la tierra y libera
energía en un sitio, pero la acumula en otro y ello altera el
régimen sísmico en la parte oriental de Cuba.
Luego de escuchar el informe sobre las afectaciones ocurridas, el
Segundo Secretario del Partido orientó: "Sacar experiencia de todas,
estudiarlas una por una y actuar en consecuencia". Indicó igualmente
informar a la población sobre los daños, pero hacerlo de forma
razonada y sensata, sin estridencias ni sensacionalismo.
En su momento —señaló—, el Ministerio de Ciencia Tecnología y
Medio Ambiente deberá explicar estos fenómenos a la población de
forma amplia mediante los medios de difusión masiva, lo que pudiera
ser a través de una intervención del propio Dr. Moreno, e indicó
comenzar a trabajar en esta dirección de inmediato.
Narró las medidas adoptadas para avisar a la ciudad de Baracoa
sobre la posibilidad de un tsunami tras el terremoto de Haití. Dado
el escaso tiempo con que se contaba, se decidió emplear los
helicópteros de las FAR con altoparlantes, ubicados en esa zona para
la lucha contra el tráfico internacional de drogas en las aguas
cercanas a la isla. Reconoció la rápida reacción de las autoridades
y la población en general, que en menos de media hora se puso a
resguardo en las alturas próximas.
Raúl explicó brevemente cuánto se viene haciendo para enfrentar
los desastres naturales cada vez más frecuentes y diversos como
huracanes, sequías y elevaciones del nivel del mar, tanto
coyunturales como permanentes. Son hechos —afirmó— que demuestran la
importancia de los estudios que se realizan, de las medidas que se
vienen adoptando y del trabajo de la Defensa Civil en su conjunto.
No obstante insistió, en que por razones obvias, el terremoto es
el desastre más complejo de enfrentar. "La experiencia internacional
indica que donde se produce un sismo gran parte de los dirigentes
locales quedan anonadados", y afirmó que en nuestro caso esto no
ocurrirá, porque está previsto quien asumirá el mando ante la
ocurrencia de desastres sorpresivos como un terremoto.
Mucho aprendimos todos durante esta intensa jornada, en que
estuvieron presentes también el general de cuerpo de ejército Ramón
Espinosa Martín, miembro del Buró Político y viceministro de las FAR,
el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor
Nacional de la Defensa Civil, y los integrantes del Consejo de
Defensa Provincial de Santiago de Cuba, encabezados por su
presidente Lázaro Expósito Canto.
Realmente, los sismos capaces de provocar daños materiales
considerables (de magnitud 7 o superior en la escala de Richter) han
sido fenómenos relativamente poco frecuentes en nuestra isla.
No obstante, como alertó Raúl, el hecho de que un huracán deje un
margen de tiempo suficiente, un tsunami bastante menos y un
terremoto ninguno, implica que en el caso de estos últimos, lo que
no se haya hecho antes no es posible hacerlo después que ocurra.
Resulta vital por tanto cada medida preventiva y lograr
especialmente que todos sepan qué hacer.
"Hay que prever todo y más ahora. No hemos padecido grandes
desastres de este tipo, no tenemos la experiencia de otros países y
por tanto hay que sacar el mayor provecho posible de estos pequeños
eventos, como el que acaba de ocurrir", concluyó Raúl.