MATANZAS.— En la tarde de ayer tocó aguas matanceras, a escasos
metros del Museo de la Ruta del Esclavo, en el Castillo de San
Severino, la Goleta Amistad, réplica estadounidense de la
embarcación española que en 1839 zarpó desde puerto habanero con 53
esclavos de Sierra Leona que se rebelaron y consiguieron su
libertad.
Ya hemos cumplido parte de nuestro sueño, declaró Seam Bercaw,
capitán del legendario buque instantes después de recalar en la
bahía yumurina y tras reconocer el esfuerzo de los 18 tripulantes,
quienes desafiaron infinidad de inconvenientes a lo largo de
travesía por el Caribe.
Reynold Miguel Díaz, presidente de la Asamblea Municipal del
Poder Popular, y Joel Pérez Arencibia, vicetitular del gobierno
provincial, dieron la bienvenida a la tripulación y calificaron de
importantes el espíritu y la trascendencia de esta visita en
momentos en que contra Cuba se orquesta una campaña mediática.
Al valorar el alcance de este suceso en homenaje al 25 de marzo,
Día Mundial del Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y de la
Trata Trasatlántica, Ercilio Vento, Historiador de la Ciudad dijo a
los forasteros que fue la bahía de Matanzas escenario del primer
acto de rebeldía en Cuba en 1510.
Los tripulantes de la Goleta Amistad prevén visitar el Monumento
al Esclavo Rebelde, en las ruinas del ingenio Triunvirato (escenario
de una de las mayores sublevaciones de esclavos en Cuba) y otros
sitios de interés histórico y social del territorio, como el
legendario Castillo de San Severino, Museo de la Ruta del Esclavo.
Tras considerar el impacto cultural y en el patrimonio de la
región de este acontecimiento, Miguel Barnet, presidente del
Programa de la Ruta del Esclavo en Cuba, observó que ese gesto de
hermandad constituye una fisura en el bloqueo contra nuestro país y
una nota alentadora que refuerza el respeto de los cubanos por el
pueblo norteamericano.