La crisis griega, sin soluciones concretas después de varios
meses, agravó las divergencias existentes en la eurozona, según
opinaron analistas, reporta Prensa Latina.
Al respecto, el ministro griego de Finanzas, George
Papaconstantinou, apuntó que aunque su país no necesita dinero del
exterior para resolver sus dificultades, es imprescindible encontrar
alternativas para asegurar la estabilidad de la zona euro en el
marco de la venidera Cumbre de la Unión Europea (UE).
En países como Alemania, las prolongadas discusiones sobre cómo
implementar la ayuda a Grecia, provocaron protestas internas contra
auxilios los económicos directos.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel
Durao Barroso, resaltó la importancia de incentivar la solidaridad
entre los 16 países del grupo.
En cuanto a la situación de Grecia, añadió que los países de la
moneda única deben apoyar a esa nación con créditos bilaterales,
pero bajo condiciones estrictas.
Agregó que no se trata de una violación del tratado europeo que
prohíbe rescatar un miembro, como exponen algunos, sino de ayudar a
un integrante del grupo urgido de apoyo ante una abultada deuda
pública.
Durao Barroso dijo que era inaplazable debatir acerca de los
desequilibrios macroeconómicos, la competitividad, la polémica
regulación de los bancos y el papel más activo de los gobiernos en
general.