WASHINGTON, 22 de marzo.— A pesar del éxito logrado con la
aprobación en el Congreso de la reforma sanitaria en Estados Unidos,
el presidente Barack Obama y su Partido Demócrata enfrentarán una
serie de desafíos en los meses venideros, según BBC Mundo.
Gran parte de las reformas al sistema de salud no entrarán en
efecto hasta el 2014, pero la oposición republicana intentará sacar
dividendos políticos sin demoras, para cobrárselos al mandatario en
las elecciones de mitad de término de noviembre próximo.
La medida continúa siendo polémica en Estados Unidos, y los
republicanos han prometido continuar sus esfuerzos por derogarla.
Aunque el proyecto de ley fue aprobado en la Cámara de
Representantes, el paquete de enmiendas debe regresar al Senado para
recibir el visto bueno. Se espera que esto suceda el martes, cuando
la oposición tendrá una oportunidad de obstaculizar algunas de las
propuestas.
El blanco más probable serán los cientos de miles de millones de
dólares en impuestos adicionales que se necesitarán para financiar
la propuesta. Aún no está claro cómo se pagará. Con la economía
todavía débil y el desempleo por encima del 10%, hay preocupación de
que el aumento tributario neutralice cualquier beneficio que
produzca la extensión de la cobertura del seguro de salud.
Según PL, fiscales generales en 12 estados anunciaron que planean
demandar la ley de reforma sanitaria una vez ratificada por la Casa
Blanca.
La principal controversia y supuesta ilegalidad, afirman, está
relacionada con un mandato que presiona a los ciudadanos para que
compren un seguro federal de salud.
Los juristas amenazaron con llevar el caso hasta la Corte Suprema
de Justicia e iniciarán el pleito justo después de que Obama
convierta en ley el programa de 940 000 millones de dólares.
Este domingo la Cámara de Representantes aprobó la propuesta por
219 votos contra 212 (178 republicanos y 34 demócratas).