La
manipulación mediática que se ha llevado contra Cuba, principalmente
en Estados Unidos y una importante cantidad de países europeos
ricos, ha sido extremadamente desvergonzante, manipuladora y ruin,
como todo lo que hacen para desacreditar a la Revolución y a sus
principales líderes.
En época tan temprana como el año 1953, Fidel Castro, al asumir
su propia defensa en Santiago de Cuba, señaló en una parte de su
intervención: "La sociedad se conmueve ante la noticia del
secuestro o asesinato de una criatura, pero permanece criminalmente
indiferente ante el asesinato en masa que se comete con tantos miles
y miles de niños, que mueren todos los años por falta de recursos,
agonizando entre los estertores del dolor y cuyos ojos inocentes, ya
en ellos el brillo de la muerte, parecen mirar hacia lo infinito
como pidiendo perdón para el egoísmo humano y que no caiga sobre los
hombres la maldición de Dios" .
Medio siglo después de aquellas acusadoras y veraces palabras de
Fidel, Cuba ha dado una soberana lección de lo que puede un pequeño
país hacer en beneficio de todos los ciudadanos, pese al asedio de
una criminal guerra económica y los efectos de la crisis global. Eso
no lo puede decir, sin embargo, la superpotencia que dirige la
orquesta mediática internacional contra Cuba.
Un informe elaborado por los centros de control y prevención de
enfermedades de Estados Unidos reveló que en este país la tasa de
partos prematuros (12,4) prácticamente duplica a los de Suecia, uno
de los países más avanzados en esta materia con el 6,3%.
El gobierno norteamericano, ahora que aprobó sus reformas al
sistema de salud, debiera tratar de resolver el fenómeno de la
mortalidad infantil, sobre la cual determinadas estimaciones
realizadas por los expertos sobre este país, que se considera "juez
universal de los derechos humanos", sugieren que reducir los partos
prematuros en Estados Unidos hasta las cifras suecas evitaría la
muerte de 8 000 niños cada año. ¿Dónde están los reyes de la
desinformación, no, mejor dicho "los reyes de la información", que
no forman un escándalo universal sobre este asesinato en masa a
criaturas indefensas y de su propio país?
Pero resulta más contrastante la comparación de estos datos entre
el paladín de la democracia y los derechos humanos, que bloquea y
embarga a Cuba desde hace medio siglo hasta el punto de que ni para
salvar niños le permite comprar medicinas, aditamentos médicos, etc,
ni a través de terceros países si poseen algún componente
norteamericano. Si Estados Unidos tuviera la mortalidad infantil que
Cuba ha alcanzado en los últimos 5 años no hubieran muerto en ese
país más de 2 200 bebés menores de un año en ese periodo.
Esas muertes de bebés pueden ser evitables y continuarán si no
hay por lo menos voluntad política y un poco de solidaridad de
quienes dirigen el país del "paraíso terrenal"; ellos, que lo tienen
casi todo resuelto y con un egoísmo sin límites, no aprueban que ni
aun su superpromocionada reforma del sistema de salud ofrezca todas
las garantías de cuidados prenatales a los bebés de las mujeres
embarazadas, que no poseen seguro médico y que, por cierto, no pasa
solo en este sector de la población porque, si no lo sabían, todavía
se quedará sin atención una parte importante de los más de 50
millones de ciudadanos, que no poseen seguro médico.
Esas son las paradojas de esta doble moral sobre quién cuida y
defiende más los derechos humanos; sobre todo el principal: el de
nacer y vivir con calidad.