A
la unidad latinoamericana y caribeña dedicó el grupo boricua Calle
13 el multitudinario concierto realizado hoy en La Habana.
En la Tribuna antiimperialista José Martí, la popular agrupación
de música urbana, también protestó con la canción Querido FBI,
dedicada al asesinado independentista puertorriqueño Filiberto Ojeda
y contra el gobierno estadounidense y especialmente el edificio de
la Oficina de Intereses, justo tras el escenario.
La cálida actuación fue espacio ideal para que Ciro Benemelis,
presidente del Festival Cubadisco les entregara el Premio
Internacional de Honor que concede esa cita por los aportes a la
música y la defensa de la diversidad cultural.
René Pérez, el letrista y voz principal de estos inquietos
puertorriqueños elogió la cantidad de banderas latinoamericanas que
portaba el público y subrayó que la unidad no era un cliché sino una
necesidad.
La complicidad con su público natural se estableció de inmediato
con los asistentes quienes colmaron todo el Malecón compactamente
hasta los predios del Hotel Nacional.
Las letras irreverentes y agudas y el tan especial carisma del
cantante líder estimularon las mutuas y constantes manifestaciones
de afecto entre los artistas y los presentes, en una comunión que
pocas veces se logra.
Porque si algo demostraron los integrantes de Calle 13 es la
capacidad de inclusión, de canto a la diversidad y de denuncia de
los males que atormentan a las personas de a pie, aquí en
Latinoamérica y en todo el mundo.
Memorable será el concierto para protagonistas y espectadores, el
cual contó en un inicio con la actuación de Kelvis Ochoa, quien con
una banda estelar de músicos dejó la pista calientes para quienes
desde hace más de dos años trataban de venir a Cuba y el gobierno
yanqui se los impedía.
El sueño es una realidad y como dijo René habría que hacer una
carretera entre nuestras dos islas para hacer honor a sus históricos
vínculos y que en el futuro inmediato sean más fuertes y
multifacéticos.