Nicaragua es sometida a una estrategia de desestabilización,
similar a la dirigida contra otros países miembros de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se afirma en
un detallado artículo publicado este lunes en Managua, reporta
Prensa Latina.
Bajo el título EEUU y su enjambre de ONG's en Nicaragua, el
periodista y traductor uruguayo radicado en Suecia, Jorge Capelán,
explica que la estrategia de desestabilización aplicada por Estados
Unidos en Venezuela por intermedio de entidades gubernamentales y
empresas contratistas, está siendo aplicada en Nicaragua contra el
gobierno sandinista.
Publicado por la emisora radial La Primerísima en su página Web,
el texto recuerda que a partir 1994, la Agencia de Estados Unidos
para el Desarrollo Internacional (USAID) comenzó a instalar en
diversos países del mundo las llamadas Oficinas de Iniciativas de
Transición (OTI, por su sigla en inglés).
Inicialmente fueron creadas para apoyar la transición hacia el
capitalismo en los países de Europa del este, pero después su campo
de acción se extendió hacia otros Estados donde fuese necesario dar
respuesta a situaciones en las que los intereses estadounidenses
estuviesen amenazados, dice el artículo.
Agrega que en Venezuela, la OTI fue creada en julio de 2002, poco
después del fracasado golpe de Estado contra el presidente Hugo
Chávez, y en Bolivia fue instalada a finales de 2005 para tratar de
impedir que Evo Morales llegara al poder.
De acuerdo con el artículo de Capelán, bajo las orientaciones de
la USAID, las OTI establecen redes en los países donde operan con
partidos políticos, medios de prensa y organizaciones no
gubernamentales (ONG), a los que aporta financiamiento y
capacitación para implementar en el terreno políticas que obedecen a
los intereses de Washington.
En ese sentido cita, por ejemplo, que la OTI de Venezuela, por
intermedio de la firma Development Altrnatives Inc., vinculada al
complejo militar-industrial estadounidense, manejó un fondo de 10
millones de dólares que finalmente fue usado para financiar a las
organizaciones que impulsaron el paro petrolero en ese país y a los
partidos que se oponen al gobierno bolivariano.
Ocurre algo similar en Bolivia, dice, donde desde su creación la
OTI ha canalizado unos 120 millones de dólares a los grupos de
oposición al gobierno de Evo Morales, a través de una filial de la
paramilitar DynCorp.
El autor del texto explica que en Nicaragua no existe una OTI,
pero que la USAID desarrolla una estrategia similar contra el
gobierno sandinista a través del programa CampTransparencia que,
según afirma, es manejado por DynCorp.
Por esa y otras vías se han canalizado millones de dólares de
ayuda a la llamada sociedad civil, que funciona como un partido
político informal para desestabilizar al gobierno sandinista,
asegura.
Cita como ejemplo los alrededor de 320 mil dólares entregados
como parte de "proyectos pequeños" a unas 15 ONG nicaragüenses, en
un plan para sabotear las elecciones municipales del 2008 y, al
mismo tiempo, aislar a Nicaragua cortando sus fuentes de ayuda
internacional.
En Nicaragua -precisa el texto- CampTransparencia ha organizado
foros de discusión y otras actividades parecidas, y sus principales
cuadros tienen amplia experiencia en operaciones de "cambio de
régimen".
No hay excusas para hacerse el inocente con el dinero que la
"sociedad civil" nicaragüense recibe de Estados Unidos, pues en
última instancia, todo obedece a un plan político-militar de
desestabilización y dominación del país, afirma el autor del
artículo.