Memorial Barrientos-Copa Cuba

Al ritmo de los grandes

Harold Iglesias

En el deporte, al igual que en la vida, la casta o el pedigrí cuentan a la hora de imponerse en certámenes competitivos, y ajustado a esa filosofía se comportó el Memorial Barrientos-Copa Cuba de Atletismo, acogido por el Estadio Panamericano.

Tal y como previeron muchos la rivalidad entre el bronceado mundial de triple salto en superficie cubierta, Arnie David Girat, y su coequipero Alexis Copello captaron la atención de todos. El primero se impuso al clavar los pinchos en 17,31 metros, cinco centímetros por debajo de su estirón de Doha, Qatar, mientras Copello le exigía al máximo con sus 17,28.

La adrenalina también se apoderó de la final de 800 metros en uno y otro sexos. La juvenil Rose Mary Almanza (2:04.8) se tornó inalcanzable para Indira Terrero (2:05.5). En cambio, el finalista olímpico Yeirmar López remató a Andy González y detuvo los relojes en 1:45.7 por 1:46.00 de su rival.

Registros de calibre se dieron en el disco femenino y la jabalina masculina donde Yarelis Barrios y Guillermo Martínez, ambos subtitulares del orbe, demostraron su supremacía con disparos respectivos de 65,60 y 81,20.

Ante la ausencia de Leonel Suárez, principal exponente del patio en el decatlón, su escolta Yordanis García quebró su tope para el evento con 8 475 puntos, superior al anterior registro en su poder que era de 8 013.

Otra nota destacada la dio la novel Dailenis Alcántara en el triple femenino, al adueñarse del oro con marca personal de 14,55 en una lid que hubiera tenido mucha mayor rivalidad de haber tomado concurso la estelar Yargelis Savigne y su compatriota Mabel Gay.

Algo similar le sucedió a las vallas cortas, pues ni Dayron Robles ni Anay Tejeda largaron y en su lugar se coronaron Ignacio Morales y Belkis Milanés, con idénticos 13,2.

Grata la noticia del título del reaparecido Víctor Moya en la altura, a pesar de una marca discreta (2,15), con tan solo cinco pasos en la carrera de impulso.

Otras pinceladas agradables las aportaron William Collazo, 46,00 en la vuelta al óvalo y Omar Cisneros con 49,7 en la propia distancia, pero con obstáculos.

La lid cerró con primados en la marcha a 20 kilómetros: Yubraile Hernández (1:29:21) entre los hombres, imitado por Yanelis Conte (1:35:38).

Más allá de los resultados cabría preguntarse si la principal competición del campo y pista nacional no pudo haberse planificado mejor, ¿por qué a solo una semana de concluida la cita universal techada? ¿Acaso no constituye un medidor para nuestros equipos elites de cara a futuros eventos internacionales? Cabe entonces revisarse en función de preservar al deporte rey como una de las principales disciplinas antillanas extrafronteras.

 

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