Temas de play off

No solo números

SIGFREDO BARROS
sigfredo.bs@granma.cip.cu

Toda la afición expectante. Es el principal tema de conversación: la final por el título de campeón cubano de béisbol entre Villa Clara e Industriales, desde mañana a las 8:15 p.m. en el engalanado parque Augusto César Sandino.

Foto: Ricardo López Hevia Naranjas y azules prometen ofrecer una final de mucho colorido.

Se discuten virtudes y defectos de cada uno de los dos equipos. Razones y sinrazones. Salen a la palestra las imprescindibles estadísticas, inevitable en el deporte colectivo más rico en números.

Vayamos a un aspecto de capital importancia en el béisbol, la ofensiva. El pitcheo es el 75%, pero no se gana sin batear. El Habana es el mejor ejemplo. Usted puede mantener a su adversario en cero, sin embargo, tiene que marcar al menos una carrera.

Si de ofensiva se trata, el seleccionado naranja supera a los azules en lo que va de postemporada. Trescientos diecisiete de promedio de bateo por 290, 481 el slugging por 416, 421-364 son los averages respectivos de embasado.

La tropa de Eduardo Martín suma 33 extrabases (de ellos una docena de jonrones) por 28 los ahijados de Germán Mesa (nueve cuadrangulares), anota 21 carreras más en la misma cantidad de partidos, 11, con un superior porcentaje de corredores impulsados en posición anotadora.

No hay dudas, el ataque de los villaclareños ha sido más contundente en los cuartos de finales y semifinales. Entonces, surge una pregunta: ¿se enfrentaron a la misma calidad de pitcheo?

En sus últimas seis salidas, los leones capitalinos se las tuvieron que ver con el mejor cuerpo de lanzadores de la pelota cubana. Uno tras uno desfilaron por el montículo cinco serpentineros que han integrado el equipo Cuba en varias ocasiones: el zurdo Yulieski González y los derechos Jonder Martínez, Miguel Alfredo González, Yadier Pedroso (autor de una lechada) y Miguel Lahera, el hombre que selló la increíble victoria habanista del pasado lunes.

Es lógico que se hayan visto afectados los parámetros ofensivos de los ahora campeones occidentales. Batear frente a lanzadores con experiencia internacional, dueños de un repertorio más abundante de lanzamientos, resulta tarea difícil.

Las estadísticas son siempre reveladoras, sobre todo porque el béisbol es un deporte de probabilidades. Pero no solo los números deciden. La realidad del terreno suele ser completamente distinta. Esperemos a mañana.

 

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