Su principal promotor, Raffael Sonnenschein, advirtió a los
asistentes que colmaron la enorme pista del Eisbach Studio en esta
ciudad: "Al que quiera salsa, le daremos son y notarán la
diferencia. Una nueva generación de músicos cubanos estará esta
noche a su disposición".
Las expectativas fueron sobre- cumplidas. Maykel Blanco y
Salsamayor se perfiló como una agrupación carismática no solo por la
juventud de sus integrantes, sino también por la profesionalidad con
que asumen el rigor de los espectáculos.
Con temas como Anda y pégate, Quitándome lo malo y
Recoge y vete, este compositor, arreglista y líder retoma las
esencias soneras para devolverlas en un empaque armónico y tímbrico
actualizado en plena sintonía con los bailadores.
La actual gira de Maykel por Europa —ya estuvo en Modena y Viena
y desde aquí seguirá avanzando por otras ciudades de Suiza, Italia y
Francia— está confirmando su anclaje en el público del Viejo
Continente, cultivado a lo largo del último lustro.
Aquí en Munich compartió escena con Tirso Duarte, cuya voz
responde al canon de los viejos soneros. Los especialistas han hecho
notar cómo este cantante, quien estudio piano en los conservatorios
Manuel Saumell y Amadeo Roldán y se fogueó con Pachito Alonso, José
Luis Cortés y David Calzado, pudiera llenar el vacío de quienes
buscan en las más recientes generaciones de músicos cubanos el
timbre de los soneros de antaño. En ese mismo camino no pocos
identifican a otra voz de lujo, Sixto Llorente, El Indio, ex
vocalista de Manolito Simonet.
La pasión desatada por Maykel y Tirso en una larga noche
muniquense respondió a un público cada vez más exigente con lo que
lleva el sello de lo cubano. No se trata de aficionados de ocasión,
sino gente muy bien informada, que están al día acerca de lo que
vale y brilla en la isla y viceversa. No compran gato por liebre y
aquí las liebres saltaron por encima del listón.