Mientras los demócratas en Estados Unidos se preparan para
anunciar su triunfo en la reforma de salud, sondeos demuestran este
sábado que la ciudadanía no está completamente satisfecha con el
proyecto.
La decisión final podría ser confirmada este domingo, pero
encuestas revelan que la opinión pública está polarizada y grupos de
intereses se oponen abiertamente, comentó el diario Buffalo News,
publica un cable de Prensa Latina
El líder minoritario de la Cámara de Representantes, John Boehner,
republicano por Ohio, dijo en la televisión nacional que cientos de
ciudadanos telefonean a su oficina para que detenga el programa.
Esta misma agencia afirma que en los últimos días líderes del
partido gubernamental se han referido con mayor confianza a que
ellos ya cuentan con los 216 votos necesarios para certificar el
plan este mismo domingo 21.
En medio de esta situación el presidente Barack Obama suspendió
un viaje por Australia e Indonesia y adelantó que prácticamente se
acuartelaría en Washington en espera de una legislación que estaría
lista para la próxima semana.
Este viernes se conoció que la Asociación Nacional de Artesanos
se unió con otras pequeñas organizaciones empresariales para
criticar con fuerza la iniciativa que consumió un año de análisis al
Capitolio.
Incluso voceros de la iglesia católica como la Conferencia
Nacional de Obispos criticaron a una federación de monjas que
aplaudió la propuesta de cuidados médicos defendida por la Oficina
Oval.
La mayoría de los estadounidenses se opone a la reforma de salud
que está casi lista para salir refrendada del Congreso federal en
Washington, reflejó un sondeo de opinión.
De acuerdo con una encuesta de la televisora Fox News, el 55 por
ciento de los entrevistados expresó descontento con el programa de
cuidados médicos y dijo que no debía ser considerado.
Por otro lado, el 35 por ciento de los consultados se mostró
favorable al plan delineado por la administración del presidente
Obama desde mediados de 2009.
Según la cadena conservadora, el número de opositores a la
reforma aumentó desde 47 por ciento en julio de 2009, hasta 51 en
enero, y ahora marca el 55 por ciento de detractores.
Se prevé que la modificación legal beneficie a 30 millones de
personas, pero círculos conservadores lograron difundir el criterio
de que la reforma incrementará el precio de los seguros y ampara el
aborto, concluye PL.