El
sumo pontífice Benedicto XVI se disculpó este sábado con las
víctimas de abusos sexuales cometidos en el pasado por miembros
irlandeses de la Iglesia Católica, con "vergüenza y remordimiento".
Mediante una carta pastoral a los sacerdotes de esa nación y en
medio del creciente escándalo multinacional, el máximo representante
eclesiástico afirmó que lamenta el sufrimiento de las víctimas y que
está dispuesto a recibirlas, como hizo con las de hechos similares
en Estados Unidos.
"Ustedes han sufrido gravemente y sinceramente lo lamento",
apuntó en el mensaje transmitido por el Vaticano.
El Papa subrayó que los sacerdotes implicados en los escándalos
sexuales tendrán que responder no sólo "ante Dios" sino también ante
la justicia ordinaria.
Un informe del gobierno irlandés reveló, a finales del pasado
año, que la jerarquía eclesiástica e instituciones católicas
ocultaron durante décadas y de forma sistemática miles de casos de
abuso sexual, físico y psicológico contra menores.
Según la agencia latinoamericana Prensa Latina, a raíz del
escándalo, también extensivo a instituciones religiosas holandesas y
alemanas, Benedicto XVI realizó varios encuentros con los obispos
irlandeses y calificó los hechos de "crimen atroz" y "grave pecado".
Asimismo el máximo representante católico en Irlanda, cardenal
Sean Brady, la carta pastoral es un paso decisivo para la renovación
de la Iglesia, pese a esto, los afectados consideran deficientes los
anuncios del Pontífice para las víctimas.
De acuerdo con declaraciones a la prensa de John Kelly, de la
asociación Survivors of Child Abuse (supervivientes de abusos a
menores) la misiva deja muchas cuestiones sin respuesta.
Kelly acogió positivamente algunos aspectos del documento pero
consideró que éste "expresa más aspiraciones que sustancia".
Según el analista en asuntos religiosos, Christopher Landau,
nunca antes un escándalo sobre abuso sexual contra niños,
protagonizado por sacerdotes católicos, tuvo vínculo directo con un
Papa en funciones, de ahí que la crisis actual sea tan perjudicial
para la Iglesia.
Aunque la Santa Sede asegura que el Pontífice no sabía nada de
los detalles de cómo fue manejado el caso, para muchos esa respuesta
no resulta suficiente, indicó Landau.