|
Al rescate de la OEA, un gángster de Union City
JEAN-GUY ALLARD
El
senador Robert "Bob" Menéndez, el ex alcalde mafioso de Union City,
vinculado al terrorismo contra Cuba, se encontró una nueva misión:
salvar y "democratizar" a su manera la tambaleante Organización de
Estados Americanos (OEA), bajo ataques de la extrema derecha
norteamericana por su presunta "debilidad" frente a los países
progresistas del continente.
Menéndez es famoso por haber sido desde 1986 hasta 1992 el
alcalde corrupto de la ciudad de New Jersey, que la mafia
cubano-americana del norte del país siempre usó de cuartel general y
donde el hampa maneja el juego, la extorsión y la prostitución.
En los últimos días, Menéndez ha encabezado, al lado de John
Ferry, el jefe de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado,
un proyecto de ley para "modernizar" a la OEA con el propósito de,
según sus términos, "enfrentar los desafíos de la región". Lo que
significa, en su lenguaje derechista, neutralizar las iniciativas de
los países del ALBA.
En mayo del 2009, el senador de Union City presentó una
resolución para impedir cualquier forma de reincorporación de Cuba a
la OEA, bajo la amenaza de suspender la contribución financiera de
Estados Unidos a esta organización.
Para los congresistas cubano-americanos y sus pandillas mafiosas,
la posición adoptada por la OEA en su histórica 39 Asamblea General
de San Pedro Sula, Honduras, donde fue anulada la resolución de
1962, que suspendía a Cuba, "iba en contra de la Carta Democrática
Interamericana del 2001".
Increíblemente, el presupuesto de la OEA depende en un 60% de los
aportes de Washington, lo que siempre aseguró la dependencia de esta
organización al gobierno imperial.
El actual proyecto de ley también pide una revisión de la
contabilidad de la OEA, algo que se puede convertir en instrumento
de presión y de chantaje, un método ya utilizado por el gángster de
Union City en el 2009.
En sus intervenciones a favor de una OEA aún más sometida a las
orientaciones de Washington, Menéndez concentra sus ataques contra
Venezuela y Cuba
"Para cumplir con nuestra misión en el siglo XXI, la OEA necesita
reformarse y modernizarse, y nuestra legislación claramente va en
esa dirección", anunció en un comunicado en el cual declara que
Estados Unidos "necesita tener un foro multilateral fuerte, capaz y
relevante".
Varios legisladores norteamericanos han denunciado últimamente
como "inefectiva" a la OEA que, dicen, no se somete suficientemente
a las orientaciones del Departamento de Estado.
El nuevo jefe de la diplomacia de Washington para América Latina,
Arturo Valenzuela, acaba de afirmar que la OEA necesita "prevenir y
contrarrestar amenazas emergentes" a las aspiraciones de su
gobierno.
EN HONDURAS POR CUENTA DE LA "FAUNA DE MIAMI"
En el 2008, Menéndez fue quien propuso en el Congreso al
diplomático Héctor Morales como embajador estadounidense ante la
organización. Morales fue quién dirigió la representación
norteamericana en la OEA en la crisis de Honduras, en debates en los
cuales no llegó a disimular sus inclinaciones derechistas.
Nuevos detalles se conocen ahora de una reunión de Menéndez, en
la primera quincena de mayo del 2009, con un grupo de individuos de
Miami vinculados al terrorismo contra Cuba, que luego reaparecieron
en San Pedro Sula, mientras se desarrollaba la cumbre en un intento
de influir en el desenlace de los debates.
En ese encuentro participaron Ernesto Díaz Rodríguez de Alpha 66,
engendro de la CIA con pasado terrorista bien documentado, que se
beneficia de la protección del FBI; el narcoterrorista Hubert Matos
de Cuba Independiente y Democrática; Orlando Gutiérrez Boronat del
Directorio Democrático cubano, además de cabecillas del Consejo por
la Libertad de Cuba, que reagrupa a la mayoría de los jefes del
terrorista comité paramilitar del la Fundación Nacional
cubano-americana, que financió al terrorista Luis Posada Carriles.
POLITIQUERO MAFIOSO SOCIO DE TERRORISTAS
Nacido en Estados Unidos, Menéndez es hijo de un carpintero
cubano, que huyó del régimen sangriento de Fulgencio Batista. Sin
embargo, pronto entendió su interés en atacar a la Cuba
revolucionaria en una región, donde emigraron varios de los más
conocidos jefes militares y policíacos de esa dictadura y su
personal de represión.
La historia mafiosa de Menéndez se extiende desde los años 80
cuando, protegido por el alcalde-gángster de Union City, William
Musto, decidió volverse en contra de su mentor al denunciarle al FBI
por corrupción.
Fue a testimoniar ante un tribunal con un chaleco antibalas, un
gesto teatral, que sus adversarios luego denunciaron como una
falacia destinada a crearse una imagen ante el electorado.
Pronto Menéndez les dio la razón, al sustituir a Musto
encarcelado, y tomar el control de todo lo que pretendía eliminar.
Como alcalde, fue comparado con Meyer Lansky por manejar a la
ciudad de la misma manera que el famoso capo dominaba la mafia
habanera.
La hoja de ruta de Bob Menéndez es una sucesión ininterrumpida de
acusaciones de corrupción a las cuales logró sobrevivir gracias a su
instinto de viejo politiquero y su red de cómplices tanto
republicanos como demócratas.
Hace apenas unas semanas, fue encontrado con la mano en la masa
al revelarse como intervino en julio ante el Banco Federal de
Reserva a favor de una institución bancaria al borde de la quiebra,
cuyos principales dirigentes son importantes contribuidores a su
fondo de campaña,
Menéndez siempre sacó provecho de sus posiciones "anticastristas"
en esta localidad, donde radican los cabecillas de la familia
mafiosa cubano-americana del norte, liderada por terroristas con
grandes recursos tales como el empresario millonario Abel Hernández.
Socio del politiquero, este dueño del restaurante y supermercado
Mi Bandera de Union City fue quién financió, con el negociante
millonario Arnaldo Monzón Placencia, a Luis Posada Carriles,
mientras desarrollaba su campaña terrorista contra Cuba en 1997.
En abril del 2006, Menéndez atacó a Cuba ante la otrora Comisión
de Derechos Humanos de Ginebra con su ayudante personal José Manuel
Álvarez, fundador de la organización terrorista Abdala, que conspiró
en el asesinato del diplomático cubano Félix García.
"La OEA es un bochorno putrefacto", declararon en junio los
representantes Mario y Lincoln Díaz-Balart, ambos republicanos por
Miami, en una declaración conjunta en la cual arremetieron contra el
gobierno de Barack Obama.
Sin embargo, la OEA ha sido denunciada más de una vez en los
últimos meses como un instrumento servil de las políticas
imperiales.
La crisis en Honduras, la implantación de bases militares
estadounidense en América Latina y el desembarco en Haití entre 10
000 y 15 000 militares norteamericanos han reforzado estas críticas
en contra de la organización radicada en Washington, cuya
sustitución por un foro latinoamericano auténtico, sin presencia
imperial, es reclamado siempre con más fuerza por los pueblos del
continente. |