WASHINGTON, 19 de marzo.— Siete años después de su invasión a
Iraq, con un gasto de más de 713 000 millones de dólares, casi 4 400
soldados muertos y decenas de miles de heridos, Estados Unidos se
encamina a la salida, reportó EFE.
La que comenzó como Operación Libertad para Iraq el 19 de marzo
del 2003, se convertirá este septiembre próximo en Operación Nuevo
Amanecer, y la presencia militar estadounidense que por largos
periodos ha sido de más de 160 000 soldados, debe bajar entonces a
unos 50 000.
Para este fin de semana, en el aniversario de la irrupción de las
fuerzas estadounidenses hacia Bagdad, se han programado
manifestaciones en todo el país, que protestan tanto contra esa
guerra como contra la prolongación de la campaña en Afganistán.
Según el Pentágono, hasta esta semana habían muerto en Iraq 4 338
soldados y otros 31 700 habían sufrido heridas en un conflicto que
se ha prolongado más que las intervenciones de Estados Unidos en la
Primera y la Segunda Guerra mundial juntas.
Las organizaciones de apoyo a los soldados que retornan del Golfo
indican que hay más de 60 000 hombres y mujeres que sufren
trastornos postraumáticos, y decenas de miles más que padecen desde
conflictos familiares a problemas para reinsertarse en sus estudios
o empleos.
La reducción de las tropas en Iraq está acompañada por una
escalada en Afganistán, una guerra que se inició en octubre del 2001
y le ha costado a los estadounidenses ya más de 260 000 millones de
dólares, más de 1 000 soldados muertos y unos 6 000 heridos.