"De
mi padre aprendo a diario, antes de ejecutar cada salto lo miro, y
me aconseja", confesó el joven de 16 años Abel Ramírez, único
clavadista cubano clasificado para los I Juegos Olímpicos de la
Juventud, en Singapur, del 14 al 26 de agosto próximo.
"El clavado es mi vida", sentenció de manera natural el muchacho,
quien está ligado a las piscinas desde muy pequeño, y entrena desde
los siete años, siempre bajo la tutela de su predecesor, estelar
atleta en la década de los noventa del pasado siglo.
Su cuarto lugar con puntuación de 491.15 desde el trampolín a
tres metros en el único certamen clasificatorio de Guadalajara,
México, igualó su mejor actuación histórica conseguida en el
campeonato mundial juvenil del 2008, pero a la altura de un metro.
"Prefiero los tres metros, constituye mi principal prueba y estoy
trabajando con mi entrenador Jesús Aballí para sustituir un salto de
dos y media vueltas hacia adentro con piernas estiradas y torso
recogido (posición B) por uno de tres y media con ambos recogidos
(C), con vistas a Singapur. Su mayor grado de dificultad elevará mi
programa de competencias".
Allí tendrá como principales rivales al subtitular olímpico de
mayores en plataforma, el chino Bo Qui, el ucraniano Oleksandr
Bondar y el estadounidense Michael Hixon, sus predecesores en la
urbe mexicana.
El registro alcanzado por "Abelito" en tierra azteca no supera su
cota personal de 500 puntos, merecedora de la corona en los Juegos
Escolares del 2008.
Sobre la posibilidad de hacer sincronizado de trampolín precisó
que en estos momentos lo está experimentando con Jorge Betancourt,
con quien formará dupla en la V Olimpiada del Deporte Cubano y de
ahí en lo adelante, aunque confiesa que en el certamen
multideportivo también realizará clavados a un metro.
El cupo de Ramírez lo convirtió en el atleta número 26 de la Isla
en clasificarse a la fiesta deportiva juvenil, para la cual, además,
se han obtenido pasaportes en fútbol (m), judo, kayac, remo,
gimnasia artística, pentatlón moderno y taekwondo.