WASHINGTON,
18 de marzo.— Las familias de dos hombres muertos en el 2006 en la
prisión de la ilegal Base Naval de Guantánamo —en lo que el Ejército
estadounidense presentó como suicidios— pidieron a la justicia que
reconsidere su demanda a la luz de nuevos testimonios de militares,
que estaban allí cuando ocurrieron los hechos, constató la AFP este
jueves.
En su solicitud al tribunal federal de Washington, una copia de
la cual obtuvo la agencia de prensa francesa, los familiares afirman
que se descubrieron "hechos excepcionales y desconcertantes" en
relación con las muertes de sus hijos Yasser al-Zahrani (saudita, de
22 años) y Salah al-Salami (yemenita, de 33 años).
Su demanda se basa en las declaraciones de cuatro militares,
entre ellos uno de alto rango, Joe Hickman, quien estaba de guardia
en el mirador del campo de detención, donde se encontraban las
celdas de los dos hombres la noche del 9 al 10 de junio del 2006.
Hickman narró que había visto el traslado de tres hombres desde
sus celdas a otro campo, y luego vio cómo regresaba el furgón que
descargó algo directamente en la enfermería.
Cuando tres minutos más tarde el campo se encontraba en plena
efervescencia, Joe Hickman pidió los detalles de lo ocurrido a uno
de los enfermeros, y este respondió, según él, que "tres prisioneros
habían sido llevados a la enfermería, ya muertos por as-fixia,
porque tenían trapos metidos a la fuerza en sus gargantas". Uno de
ellos presentaba marcas de golpes.