Cuba acoge por segunda vez a este artista, nacido en Terrassa,
Barcelona, quien es reconocido en el mundo por pintar en directo
escenas submarinas. La inusitada experiencia, única en su país y de
las pocas en la historia, le da la reputación que conduce a mirar
más de cerca a un hombre que sobrepasa esos preludios.
La simbiosis entre creación y buceo, que empezara el escocés Zarh
Prichard hace más de cien años, "significa llevar al mundo del arte
el espacio más grande de la Tierra y, en mi opinión, el menos
llevado a la plástica. Es sintonizar también ese espacio con el de
mi interior, en una especie de comunión o de enlace", comentó Cruz
en declaraciones a Granma.
"Me ha dotado —destacó— de una mayor apertura mental. He
aprendido a reconocer que una simple mancha es parte de un discurso
muy importante. No hace falta definir mucho las cosas, hay que
insinuarlas".
Esa intención de sugerir más que de decir —consumada de la mano
de la pintura subacuática a partir de 1992—, probablemente determinó
que su obra, durante 15 años representante del realismo español,
incorporara elementos expresionistas.
Más de 800 piezas y de 100 exposiciones entre individuales y
colectivas, avalan la prolífera carrera del creador, quien, con su
habitual aspecto apacible, pero con el notable desconcierto que le
provoca la idea, confiesa no saber si seguirá pintando el día que ya
no pueda bucear.
Menos conocida, pero igualmente loable, es su faceta como
literato. "La desnudez de la poesía tiene mucha fuerza. En la
pintura hay más factores interviniendo: el color, la forma, el
dibujo, el formato; requiere como una orquestación, aunque es más
universal en el sentido de que no necesita ser traducida. Pero la
poesía es dirigir palabras y llega a ser de quien la necesita, no de
quien la escribe".
¿Lienzo, mar o poesía?, indagó Granma. Cruz abogó por la
tercera, porque —explicó— "es una condición, sin ella las demás
artes y la gente estarían vacías, muertas. No es que a mí me
gustaría ser recordado como un poeta, pero sí dejar que la poesía
invada todos los demás aspectos de mi vida, entre ellos, por
supuesto, la pintura".
Paisajes submarinos de Isla de la Juventud, Ciénaga de Zapata,
Jardines del Rey, Santa Lucía, Guardalavaca y Santiago de Cuba, ya
han recibido la visita del pintor, quien paleta y lienzo en manos,
aúna sus esfuerzos a los de Teodoro Rubio —devenido experto en la
historia de la Flota del Almirante Cervera— Pedro Secorún,
periodista y director del programa catalán Thalassa, el mar,
y el colectivo de Mundo Latino, quienes se afanan en la producción,
entre otras, de una serie de audiovisuales para el canal TV3 de
Barcelona.
Los cuadros que han resultado de estas inmersiones y otros nueve
que el autor trajo de su patria, se suma a las fotografías que lo
muestran en pleno acto creativo, tomadas por el investigador
subacuático Jesús Vicente González; para conformar una exposición
que la ciudad de Santiago hace suya a partir de este mes y que luego
cobijarán otros lugares del país.