Pintor bajo las aguas cubanas

SARAH PAZ MARTÍN

"El mar es inmensidad. La pintura es voz. La fe es futuro. La vida es suerte". Y por la suerte de los vínculos culturales que desnudan al arte y lo ofrecen sin fronteras al futuro, nos llegan las palabras de Alfonso Cruz, una voz que dialoga desde su lienzo humedecido, desde su lirismo, o acaso desde el piélago que se lo topa a menudo tratando de llevarse al óleo pedazos de esa inmensidad.

Foto: Jesús Vicente GonzálezAlfonso Cruz lleva al lienzo un paisaje submarino de la Ciénaga de Zapata.

Cuba acoge por segunda vez a este artista, nacido en Terrassa, Barcelona, quien es reconocido en el mundo por pintar en directo escenas submarinas. La inusitada experiencia, única en su país y de las pocas en la historia, le da la reputación que conduce a mirar más de cerca a un hombre que sobrepasa esos preludios.

La simbiosis entre creación y buceo, que empezara el escocés Zarh Prichard hace más de cien años, "significa llevar al mundo del arte el espacio más grande de la Tierra y, en mi opinión, el menos llevado a la plástica. Es sintonizar también ese espacio con el de mi interior, en una especie de comunión o de enlace", comentó Cruz en declaraciones a Granma.

"Me ha dotado —destacó— de una mayor apertura mental. He aprendido a reconocer que una simple mancha es parte de un discurso muy importante. No hace falta definir mucho las cosas, hay que insinuarlas".

Esa intención de sugerir más que de decir —consumada de la mano de la pintura subacuática a partir de 1992—, probablemente determinó que su obra, durante 15 años representante del realismo español, incorporara elementos expresionistas.

Más de 800 piezas y de 100 exposiciones entre individuales y colectivas, avalan la prolífera carrera del creador, quien, con su habitual aspecto apacible, pero con el notable desconcierto que le provoca la idea, confiesa no saber si seguirá pintando el día que ya no pueda bucear.

Menos conocida, pero igualmente loable, es su faceta como literato. "La desnudez de la poesía tiene mucha fuerza. En la pintura hay más factores interviniendo: el color, la forma, el dibujo, el formato; requiere como una orquestación, aunque es más universal en el sentido de que no necesita ser traducida. Pero la poesía es dirigir palabras y llega a ser de quien la necesita, no de quien la escribe".

¿Lienzo, mar o poesía?, indagó Granma. Cruz abogó por la tercera, porque —explicó— "es una condición, sin ella las demás artes y la gente estarían vacías, muertas. No es que a mí me gustaría ser recordado como un poeta, pero sí dejar que la poesía invada todos los demás aspectos de mi vida, entre ellos, por supuesto, la pintura".

Paisajes submarinos de Isla de la Juventud, Ciénaga de Zapata, Jardines del Rey, Santa Lucía, Guardalavaca y Santiago de Cuba, ya han recibido la visita del pintor, quien paleta y lienzo en manos, aúna sus esfuerzos a los de Teodoro Rubio —devenido experto en la historia de la Flota del Almirante Cervera— Pedro Secorún, periodista y director del programa catalán Thalassa, el mar, y el colectivo de Mundo Latino, quienes se afanan en la producción, entre otras, de una serie de audiovisuales para el canal TV3 de Barcelona.

Los cuadros que han resultado de estas inmersiones y otros nueve que el autor trajo de su patria, se suma a las fotografías que lo muestran en pleno acto creativo, tomadas por el investigador subacuático Jesús Vicente González; para conformar una exposición que la ciudad de Santiago hace suya a partir de este mes y que luego cobijarán otros lugares del país.

 

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