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Cuba: las ferias gastronómicas y la cultura del detalle

FIDEL RENDÓN MATIENZO

Las ferias gastronómicas, comerciales e industriales comienzan a hacerse habituales en varias provincias cubanas como la Ciudad de La Habana, en particular, en lugares tan céntricos como la avenida de Carlos III, donde la alta concurrencia de público de todas las edades es una buena señal.

Los fines de semana miles de capitalinos y compatriotas de casi todo el país disfrutan allí, o en otros municipios escogidos de manera rotatoria, de múltiples ofertas de alimentos, incluidos cárnicos, productos del mar, hortalizas o vegetales, confituras, bebidas, y de ropa y útiles del hogar, en un ambiente higiénico, festivo y familiar.

No faltan las actividades recreativas, deportivas y culturales ni las iniciativas de los restaurantes, pizzerías y casas especializadas representadas, como las unidades de productos industriales y de servicios, sean peluquerías, barberías, reparadoras de calzado, de enseres menores.

Muchas personas elogian este esfuerzo del gobierno y sus entidades en la provincia, y sobre todo reclaman no pierda su sistematicidad y que ese entusiasmo, calidad en el trato, variedad de ofertas y buena gestión de ventas, presentes en cada feria, sean constantes en las propias unidades.

En declaraciones a la AIN Rafael González Ferraduz, viceministro de Comercio Interior, también coincide con lo anterior.

Por eso subraya "la importancia de la cultura gastronómica que comienza a verse cuando en una céntrica avenida, plaza o lugar concurren a dar lo mejor de sí los trabajadores del ramo y de otros sectores".

"La gente agradece que la comida, el pan con lechón, la pizza o cualquier otro alimento fresco sean a la orden, cocinado al momento y con todos sus ingredientes, y que se pueda concurrir en familia a estas ferias, en busca de un producto necesitado en el hogar o de un momento de sano y culto esparcimiento", señala el funcionario.

Advierte que particularmente en Ciudad de La Habana, bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba, el Poder Popular y las entidades del Comercio, la Gastronomía y los Servicios, con el apoyo del MINCIN y otros organismos, hacen un esfuerzo colosal en aras de la reanimación del sector, en estos tiempos de exigencia, control y eficiencia.

González Ferraduz explica que paralelo al rescate o reparación de las unidades, debe verse la respuesta de sus colectivos obreros, movilizados por el sindicato, en aras de la excelencia en los servicios al pueblo.

Las ferias gastronómicas, comerciales e industriales en la capital demuestran que hay potencialidades y calidad humana y revolucionaria en los trabajadores de estas ramas, solo que esa cultura del detalle, del buen trato, ha de ser permanente allí, en el barrio, al doblar la esquina, en todas partes.

 

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