Mausoleo a los Mártires de Artemisa

Aquí descansan jóvenes con sangre de leones

A punto de concluir la más reciente reparación de este Monumento Nacional. Le devolverá su esplendor y garantizará un estado técnico y artístico superior de la obra

Joel Mayor Lorán

Bien alto colocaron el nombre de su pueblo esos 28 jóvenes. Ninguna otra tierra como Artemisa cedió a tantos de sus hijos para participar en el asalto al cuartel Moncada. El 16 de julio de 1977, el Comandante en Jefe Fidel Castro inauguró un mausoleo dedicado a los mártires artemiseños; hoy la obra adquiere nuevo esplendor mediante una vasta reparación.

Fotos del autorDespués de arduas jornadas, se va cumpliendo el propósito de que este sea un digno recinto para los mártires de la Patria.

"Mis compañeros, además, no están ni olvidados ni muertos: viven hoy más que nunca". Así lo expresa el mensaje a los visitantes, tomado del alegato de Fidel en el juicio por la acción del 26 de Julio de 1953.

Por tanto, en julio del 2008 los constructores toman el lugar para devolverle su majestuosidad: la brigada número uno de la ECOAI Oeste; las empresas de Cultivos Varios de Artemisa, Agropecuaria Habana Libre, de Proyectos de Obras de Transporte y de Materiales de la Construcción de La Habana; y el establecimiento La Victoria.

FUERZA Y ARTE

El primer paso consistió en reparar el subdrenaje. Ya las precipitaciones no podrán inundar el recinto; a la par, quedan eliminadas las filtraciones, sostuvo Moisés Suárez, inversionista a pie de obra por la Dirección de Patrimonio de la provincia de La Habana. "Está más que probado con pipas y con las lluvias".

Según Suárez, abrieron zanjas y colocaron una tubería (a cuatro metros de profundidad y de forma invertida), para conducir el agua a pozos de filtración que descargan al manto freático, aproximadamente a 70 metros del monumento. Luego situaron diferentes capas de grava y otra, encima, de hormigón.

Demoler la losa de granito de grandes proporciones conllevó otro considerable esfuerzo. Tras concluir los trabajos con el compresor y martillo neumático, aplicaron impermeabilizante asfáltico, hormigón celular (liviano y capaz de aliviar el peso sobre la lápida) más otra capa de impermeabilizante asfáltico. A continuación, sembraron y pulieron el granito, traído desde Villa Clara, donde encontraron el más blanco.

Pero algo enorgullece especialmente a quienes se detienen a observar la reparación: el Cubo de la Victoria. La sustitución del revestimiento de planchas de bronce, por losas de cerámica que imitan este metal, no solo evita la humedad a través de los tornillos sino también le proporciona singular belleza.

Además, el mal estado técnico de la unión de los cristales obligó a cambiar la estructura metálica del vitral, así como restaurar los paños. Ahora parecen nuevos gracias a la tenacidad de los artistas Juan Manuel Rodríguez, Rosa María de la Terga y Julio César Gines de la Terga, de la Oficina del Historiador de la Ciudad. La imagen de Fidel y Raúl con los fusiles en alto transmiten la convicción de victoria.

MÁS HISTORIA

Alberto González se siente satisfecho con su faena. El cubo tiene seis metros de altura; sin embargo, el esmero que requiere pulirlo merece tanta atención como el peligro. Mientras, Lázaro Armenteros, el ejecutor principal, supervisa cada detalle, incluso desde lo más alto.

Fotos del autorLa sustitución del revestimiento de planchas de bronce, por losas de cerámica, le proporciona singular belleza al Cubo de la Victoria.

"Esta ha sido una obra gigantesca, tanto desde el punto de vista constructivo como artístico; con los contratiempos inherentes a cualquier empeño de tal envergadura, pero sobre todo con un gran esfuerzo de los organismos centrales: el Ministerio de Cultura, el Partido y el Gobierno en la provincia y el municipio, y otros que han puesto su granito de arena".

Mabel Martínez, directora del Mausoleo, tiene esa certeza. "Hemos trabajado muy duro a fin de que este sea un digno recinto para los mártires de la Patria".

Muchos detalles entraña el reto: conservación de los osarios y los nichos; pulir estos últimos; cambiar las redes hidrosanitarias y el sistema eléctrico, tanto lámparas como cables; y restaurar el túnel de entrada al monumento, compuesto por seis paños de barro cristalizado, que representan la Cuba del ayer, la acción del 26 de Julio y a Martí, autor intelectual del asalto al cuartel Moncada.

Solemnidad y belleza acompañarán al visitante durante todo el recorrido. Desde hace algunos meses, la jardinería se tornó un regalo para la vista. Asimismo, de acuerdo con Moisés Suárez, pronto será instalado un grupo electrógeno.

Entretanto, Mabel Martínez alude al nuevo montaje museográfico, con gigantografías, textos y mayor cantidad de vitrinas donde expondrán varias piezas de extraordinario valor pertenecientes a los asaltantes.

AIRE, LUZ, VIDA...

Los arquitectos concibieron la cámara bajo tierra, en correspondencia con el absoluto secreto en torno a los preparativos del asalto. Pero idearon paredes seminclinadas en forma de talud para los nichos con los restos de los 17 jóvenes caídos en el Moncada; de modo que entra luz, aire, el bullir de la ciudad y las hojas desprendidas de los árboles.

La luz transmite la idea de que están vivos, presentes en cada obra social desarrollada en el municipio, explica Mabel.

En el centro de la sala se halla un nicho central donde depositar flores en homenaje a los mártires. Afuera, majaguas, ocujes y palmeras rodean el sagrado recinto, y los zunzunes aletean a su alrededor.

A este Monumento Nacional el 17 de enero del 2000 le nació un nuevo panteón, donde descansarán los restos de quienes intervinieron en las acciones del 26 de Julio y disfrutaron del triunfo de enero de 1959.

Unos y otros tejieron historias de fidelidad a sus ideales, de coraje. Los valientes que rompieron la noche para traer la aurora llevaban en sus venas sangre de leones, cuenta en sus versos El Indio Naborí.

Mas, como indicó el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, el Mausoleo a los Mártires de Artemisa no es solo un símbolo de la historia combativa de ese pueblo, sino el vigilante encargado de recordarnos que la Revolución es un relevo de hombres y generaciones. Por el ejemplo de quienes se sacrificaron ayer, otros lo hacen hoy y aun otros deberán sacrificarse mañana.

 

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