Como una ocasión histórica en las relaciones entre Cuba y su
país, calificó Hugo Martínez Bonilla, ministro de Relaciones
Exteriores de la República de El Salvador, la visita que realiza a
La Habana por invitación del canciller Bruno Rodríguez Parrilla,
reporta la AIN.
Esta es la primera vez que un canciller salvadoreño llega a Cuba
en toda la historia, desde que las dos naciones establecieron
relaciones diplomáticas en 1902, recordó Martínez Bonilla tras
colocar una ofrenda floral en la base del monumento a José Martí, en
el Memorial de la Plaza de la Revolución, que lleva el nombre del
Héroe Nacional Cubano.
En compañía de Marcos Rodríguez Costa, viceministro de Relaciones
Exteriores, en un recorrido por esa instalación el visitante recibió
explicaciones sobre la vida y obra del prócer de la independencia de
la Isla.
Allí dijo a la prensa nacional que durante su estancia en la
capital cubana inaugurará la sede diplomática de su país y
suscribirá un convenio marco bilateral.
Tenemos el propósito de firmar ese convenio y otros específicos
en salud, educación y ciencia y tecnología, expresó, luego de
evaluar como un paso trascendental y necesario el proceso de
integración que tiene lugar en América Latina y el Caribe.
En la región, las naciones del Caribe y de América Latina, han
vivido cerca, pero de espaldas, y por eso la Cumbre que realizamos
recientemente en Cancún, donde se creó la comunidad de estos
estados, es un paso importante en la dirección integracionista,
sentenció.
El programa de actividades de Martínez Bonilla y la delegación
que le acompaña, incluye además, una visita a la Escuela
Latinoamericana de Medicina y conversaciones oficiales con su
anfitrión Rodríguez Parrilla.
Cuba y El Salvador establecieron relaciones diplomáticas el 11 de
noviembre de 1902, y cesaron el primero de marzo de 1961 por
decisión del gobierno salvadoreño, como parte de la política
aislacionista establecida por Estados Unidos contra Cuba.
Al arribar al poder el gobierno del Frente Farabundo Martí para
la Liberación Nacional, por decisión del nuevo presidente, Mauricio
Funes, el primero de junio de 2008 quedaron restablecidos los nexos
diplomáticos.