Cultivo del henequén

¿Dónde se enreda la soga?

Ventura de Jesús

LIMONAR.— Los últimos años no han sido buenos para el henequén, sobrevive a duras penas. Hubo una época en que el deterioro llegó a ser de tal magnitud que no parecía posible la salvación del exótico cultivo. Hoy, sin embargo, se vislumbra una voluntad por recuperarlo.

En desanudar la soga que dificulta su desarrollo, se ocupan con esmero henequeneros de Matanzas.

A juicio de Ramón Águila Hernández, legendario entre ellos, los bajos niveles productivos responden al incumplimiento en la reanimación de los sembrados, los cuales requieren de ciclos de cinco años de maduración para estar aptos para el corte.

Considerado como una de las labores más difíciles del campo, el cultivo del henequén presenta sus mejores resultados en la granja Antonio Berdayes, una de las tres unidades de la Empresa Henequenera Eladio Hernández, responsable en el país del mayor volumen de fibra de henequén destinada a la fabricación de sogas y cordeles.

En la granja existe una verdadera conciencia de la necesidad de su revitalización la cual empieza, de acuerdo con los criterios de Félix Pérez García, administrador de la unidad, con la creación y cuidado de los viveros.

Así han logrado cubrir un área que hoy rebasa las 430 hectáreas y en los próximos años permitirá duplicar la extensión de las tierras henequeneras. En el 2009 entregaron 183 toneladas de fibra y cumplieron el plan al 100%, aunque se trata aún de un volumen bien distante del alcanzado en medio del esplendor productivo de la granja.

Para este año, el propósito es mayor, dice Félix, y pensamos cumplirlo sin desatender la siembra, los viveros, la limpia de áreas y otras actividades propias de la diversificación agrícola. Explica que todavía es un problema el éxodo de fuerza de trabajo, aunque las mayores necesidades siguen estando en el corte y la extracción de henequén.

Por ello, una de las principales tareas de la granja, indica el administrador, está dirigida a incrementar los estímulos a los trabajadores.

SI NO FUERA POR RAMÓN...

En esta zona del territorio de Limonar se fomenta el henequén desde hace más de un siglo. Allí está instalada una añeja desfibradora de las pencas, con maquinaria alemana, cuyo funcionamiento se debe, según Félix, a la creativa labor del colectivo y en particular de Ramón Águila Hernández, jefe de Mantenimiento.

"Con estos viejos hierros enfrentamos el procesamiento de las hojas a razón de unas cinco toneladas diarias. Esta es la segunda fábrica de su tipo en Cuba; la otra radica en Cienfuegos. La paramos el mes pasado por dificultades con las cadenas pero ya las remendamos un poco y debemos arrancar en los próximos días."

Algo más que prolonga la vida de la antigua industria es la fabricación, por el propio Ramón, de una pequeña máquina con la cual aceleran el proceso de elaboración de sogas y tendederas.

Válidas son también estas experiencias para estimular el rescate del henequén, pero además para el desarrollo de otros sectores productivos. La innovación y la profesionalidad, son recursos de valor incalculable.

 

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