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Empresa de Cultivos Varios Camagüey
Resurge cual mitológico fénix
Miguel
Febles Hernández
Tan compleja era la situación de la Empresa de Cultivos Varios
Camagüey, que estuvo a punto de colapsar irremediablemente. Muy
pocos apostaban ya por su reanimación económica y productiva a pesar
de tener como objeto empresarial el suministro de viandas y
hortalizas a la ciudad cabecera provincial, con más de 300 000
habitantes.
Tres
nuevas hectáreas de cultivo semiprotegido se sumaron a la producción
de hortalizas en la ciudad de Camagüey.
A los problemas de índole material, relacionados con las
insuficientes áreas bajo riego, el pésimo estado de la maquinaria y
la escasez de insumos imprescindibles para producir, se unieron
otros como la inestabilidad de los cuadros de dirección y un
conjunto de deficiencias organizativas que impidieron consolidar un
sistema de trabajo capaz de mantener activa la entidad.
El huracán Ike, a finales del 2008, como se dice en buen cubano,
se encargó de ponerle la tapa al pomo: sus ráfagas e intensas
lluvias arrasaron lo poco que permanecía en pie. El panorama en los
principales polos productivos resultaba deprimente y desalentador
sin otra opción que comenzar prácticamente de cero.
En medio de tales circunstancias nada halagüeñas, Luis Enrique
Curró Portieles recibió la difícil encomienda de asumir la dirección
de la empresa.
EL FACTOR HOMBRE: ELEMENTO CLAVE
"Lo primero que hicimos —recuerda Curró— fue fortalecer las
unidades de base con cuadros de la estructura empresarial prestos a
organizarlas y hacerlas funcionales. A partir de ahí, establecimos
un orden de prioridades que partió inicialmente de la recuperación
de las áreas con posibilidades de riego para ponerlas a producir de
inmediato".
El 2009 representó un primer paso en la recuperación gradual de
la Empresa de Cultivos Varios Camagüey: al cierre del calendario se
habían acopiado más de 1 110 000 quintales entre los diferentes
productos aunque el peso del aporte recayó esta vez en las
hortalizas con el 70% de lo cosechado, fruto del quehacer de la
granja urbana y sus 20 organopónicos, a los cuales se añaden ahora
tres hectáreas de cultivo semiprotegido ya en explotación.
Cambiar esa negativa correlación, en detrimento de las viandas,
forma parte de la estrategia que sigue la dirección de la entidad,
al potenciar dos polos productivos que, a pesar de la relativa
lejanía de la ciudad, forman parte del programa de la agricultura
suburbana: uno integrado por las unidades Victoria 1 y Victoria 2,
en Altagracia, y otro en la zona de Santa Rita.
La imagen de la UBPC Santa Rita también se transforma por día, y
a pesar de atender los cultivos en condiciones de secano, los
trabajadores recuperan los platanales y fomentan otros apoyados por
los jóvenes de la ciudad, quienes asumieron la reanimación de la
entidad agrícola como tarea de choque en saludo al IX Congreso de la
UJC.
En el empeño renovador tampoco han quedado atrás las cooperativas
de créditos y servicios Cándido González, Renato Guitart y Julio
Antonio Mella, cuyos asociados, hasta ahora dedicados únicamente a
las hortalizas, comienzan a diversificar sus producciones.
LOS TRABAJADORES HABLAN
"Yo estoy en Victoria 1 hace casi 30 años, desde que salí del
Servicio Militar, y puedo decirle que aquí he pasado las buenas y
las malas. Hoy la situación es otra: hay organización y se paga
mejor por lo que hacemos."
Eliécer Peña Rodríguez, a cargo de la preparación de yuntas de
bueyes en el centro de doma establecido en Victoria, señala que:
"Este trabajo es agotador, pero me siento bien y, sobre todo, útil.
Ahora entreno a Bandolero y a Ojinegro en el tiro de la carreta para
emplearlos como alternativa de transporte y en diferentes cultivos".
"Todavía tenemos deficiencias, —explica Jesús González Mecías, su
presidente— pero se ha fortalecido el sentido de pertenencia de los
trabajadores, se cuidan y protegen los sembrados y el
aprovechamiento de la jornada es un hecho cotidiano."
Por esos derroteros, no exentos de obstáculos y desaciertos,
marcha la Empresa de Cultivos Varios Camagüey, para ubicarse a la
altura de la responsabilidad que debe asumir dentro de la
agricultura suburbana.
Sus actuales resultados son muestra de que cuando exigencia,
organización y motivación marchan de la mano, las palabras
productividad y calidad también se vuelven cotidianas. |