GINEBRA, 10 de
marzo.— La reacción de Estados Unidos y sus aliados tras los
atentados del 11 de septiembre del 2001 al intensificar la práctica
de la tortura por sus investigaciones, ha supuesto una mala
influencia para el resto del mundo, lamentó hoy el relator especial
de Naciones Unidas sobre la Tortura, Manfred Nowak.
"Muchos países pensaron que si Estados Unidos utilizaba la
tortura en sus interrogatorios y detenciones, ¿por qué no
nosotros?", explicó el experto en una conferencia de prensa en
Ginebra, en la que hizo un balance de su mandato de cinco años.
Nowak resaltó la contradicción entre el hecho de que se ve a
EE.UU. como "el que inventó los derechos humanos", mientras que
agregó: "todo el mundo sabía que Estados Unidos practicaba la
tortura, aunque lo negase" el Gobierno del entonces presidente,
George W. Bush.
Asimismo, Nowak se refirió a los tipos de torturas más extendidos
en los últimos tiempos, entre los que citó las alteraciones del
sueño, que se perpetraban en el centro de detención de sospechosos
de terrorismo en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba), donde
se despertaba a los presos cada 15 minutos.
Nowak enunció que los motivos principales en la aplicación de la
tortura obedecen a la pretensión de obtener una confesión,
declaración que posteriormente se usa en los juicios.